Manuel Juan Somoza 
1 de julio de 2013 / 11:56 p.m.

La Habana • Las negociaciones de paz entre las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos se reanudaron hoy en La Habana, con profundas discrepancias en cuanto a cómo lograr que los insurgentes entreguen sus armas y se incorporen a la vida política.

Es necesario que las FARC “den garantías de que dejarán las armas y actuarán lealmente dentro de las reglas de la democracia”, dijo el negociador del gobierno Humberto de la Calle, en tanto su contraparte, Iván Márquez, insistió en que antes del desarme debe convocarse e a una Asamblea Nacional Constituyente.

Las discrepancias entre los dos bandos siguen a declaraciones la semana pasada del comandante insurgente Pablo Catatumbo –uno de los negociadores de las FARC-, quien aseguró que las pláticas están en un “momento crítico”.

Antes de iniciar las negociaciones el lunes, de la Calle dijo a la prensa que el gobierno no se apartará de los tres acápites que rigen el tema a debate: la participación política de las FARC.

“El punto de partida de la discusión es la Constitución de 1991. El marco garantista ya existe: no se trata de ninguna manera de reestructurar el Estado, sino de aprovechar la oportunidad que significa el fin del conflicto para vigorizar nuestra democracia”, puntualizó el delegado del gobierno.

Sin embargo, Márquez insistió en que la Constituyente no está en contradicción con la agenda pactada y reiteró que ese mecanismo “es nuestra esperanza y certeza de paz, y de ella depende la solución política o (la continuidad de) la guerra”.

Asimismo insistió en el aplazamiento de las próximas elecciones generales en Colombia, en las que Juan Manuel Santos se presentaría a la reelección presidencial.

“Consideramos que nuestras propuestas mínimas están concebidas para el debate franco y abierto, y con la intención de avanzar en la construcción del acuerdo hacia la paz con justicia social anhelada por nuestro pueblo”, dijo Márquez.

Las conversaciones en la capital cubana arrancaron en noviembre pasado y no tienen fecha de finalización.