7 de junio de 2013 / 02:13 p.m.

Estambul• Las redes sociales son una “plaga” para el primer ministro turco, Recep Erdogan, quien aseguró que Twitter y Facebook son utilizados desde hace días para difundir acusaciones e informaciones falsas. Pero el jefe de gobierno turco no se limitó a las críticas. En la ciudad de Esmirna, la policía detuvo al menos a 29 tuiteros, a los que acusó de incitar a las protestas y de difundir propaganda.

La oposición está indignada. Twitter y Facebook son los principales medios de comunicación de los manifestantes. Allí se divulga rápidamente información sobre los movimientos de la policía y nuevas protestas, pero también algunos rumores e insultos.

Las detenciones provocaron una gran repercusión en Turquía y son consideradas un nuevo ejemplo de la arbitrariedad de las autoridades en el manejo de las críticas. Los detenidos son todos jóvenes, dijo Sevda Erkan Kilic, abogada y política del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), al diario Hüriyet Daily News.

La política visitó a la policía junto a una delegación y aseguró que las acusaciones son exageradas. Según relató, habían publicado mensajes en Twitter como “Llega la policía” o “Resistencia, no dejemos que desocupen la plaza”. En otros se pedían médicos o se advertía sobre el humo de los gases lacrimógenos lanzados por la policía.

Los arrestos arrojan algo de luz sobre la manera en que el gobierno de Erdogan y su gobierno enfrentan las críticas. En el ranking sobre libertad de prensa que elabora la organización Reporteros sin Fronteras el país se ubica en el lugar 154 de 179 naciones listadas.

Como ejemplo, la mayoría de las grandes cadenas de televisión turcas no informaban al principio sobre las protestas, a pesar de que en varias ciudades ya se habían producido enfrentamientos. La cobertura la garantizó la cadena de tv de Qatar, Al Yazira.

En los últimos años Erdogan impuso una línea a muchos medios, por eso los manifestantes se inclinaron por las redes sociales.

En el parque Gezi de Estambul hay un pequeño baño en el que se cargan los smartphones. Allí hay múltiples enchufes a los que están conectados una decena de teléfonos. La energía es recibida a través de un generador.

“Internet es muy importante para nuestra protesta”, dice el estudiante Eren, que conecta en ese momento su celular. “A través de Twitter y Facebook llegamos a miles de personas de manera sencilla”. A Eren le preocupa la detención de usuarios de Twitter. “Es una prohibición de pensamiento, no es otra cosa”, reclamó. Piril protesta desde hace cinco días y está indignado por la “autocensura” de los medios turcos.

“Tenemos una sociedad televisiva”, dice. “Si las protestas no son transmitidas por televisión, para muchos no existen”, indica, y considera que las redes sociales no pueden igualar esto.

“Twitter es importante sobre todo para el abastecimiento”, dice Piril y relata por ejemplo que tras los disturbios en el vecindario de Besiktas, en Estambul, hubo médicos que pidieron medicamentos y material a través de internet.

“Eso funcionó, personas que no habían ido a protestar llevaron los medicamentos y se fueron”, añadió.

Para Özlem, de 27 años, miembro de un grupo anarquista, la detención de blogueros es “un reflejo esperable del gobierno turco”.

Según la joven, se intenta hacer responsable a un pequeño grupo marginal de las manifestaciones y disturbios, y así son vistas las protestas por muchos turcos.

CARSTEN HOFFMAN Y MEY DUDIN