18 de octubre de 2013 / 04:04 p.m.

Malala Yousafzai, la joven paquistaní que sobrevivió a un ataque talibán en 2012, habló hoy con la reina Isabel II de Inglaterra de la importancia de la educación durante una recepción celebrada en el palacio de Buckingham.

La estudiante, de 16 años, se ha convertido en un símbolo internacional de la defensa de la educación femenina desde que sobrevivió al intento de asesinato de los talibanes, que le dispararon en la cabeza cuando regresaba a su casa desde el colegio en Pakistán.

Malala, que luchó por los derechos de las niñas para asistir a la escuela en un área de su país donde los fundamentalistas islámicos quieren imponer los aspectos más rígidos de la Sharia, admitió hoy sentirse "honrada" tras haber sido recibida por la soberana británica, de 87 años.

La joven activista fue invitada en una recepción auspiciada por la reina y su esposo, el duque de Edimburgo, para tratar aspectos de la juventud y la educación, al que acudieron 350 personas del mundo académico de varios países.

Durante la recepción, Malala se rió abiertamente con un comentario del príncipe Felipe, que bromeó al apuntar que en el Reino Unido la gente quiere que los niños vayan al colegio para sacarlos de sus casas, según recogen los medios locales.

La estudiante, que estuvo acompañada por su padre, Ziauddin, entregó a la Reina una copia de su libro, "I Am Malala", durante su encuentro en palacio.

"Es un gran honor para mí estar aquí y quería hacerle entrega de este libro", señaló la niña al ceder el ejemplar a la soberana.

En su encuentro, Malala le explicó su pasión para que cada niño tenga derecho a recibir una educación en todas las partes del mundo, "especialmente, en este país también".

"He oído que hay muchos niños que no pueden ir al colegio y quiero continuar nuestro trabajo", agregó la joven activista, galardonada este año con el premio Sájarov de Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo.

Tras el ataque talibán en octubre de 2012, Malala Yousafzai fue trasladada desde Pakistán al Reino Unido, donde recibió tratamiento médico de emergencia en el hospital Queen Elizabeth Hospital de Birmingham (norte de Inglaterra). 

EFE