12 de septiembre de 2013 / 12:30 p.m.

 El gobierno de Reino Unido anunció hoy la privatización de más de la mitad del servicio postal (Royal Mail), el más ambicioso proyecto desde la venta de los ferrocarriles en 1990.

A partir de la próxima semana se pondrán en venta acciones del servicio postal en la Bolsa de Valores de Londres, medida rechazada por los sindicatos, que se reúnen este jueves en Birmingham para discutir acciones para dar marcha atrás a la privatización.

El valor de las acciones de la empresa, cuyo déficit del plan de pensiones asumió el Estado, se valorará en su conjunto entre dos mil y tres mil millones de libras (entre tres mil y cuatro mil 500 millones de dólares).

Billy Hayes, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones (CWU), dijo que el 96 por ciento del personal de Royal Mail se opone a la venta masiva, que "ni siquiera se atrevió hacer (Margaret) Thatcher".

Margaret Thatcher, quien privatizó British Gas, British Airways, British Telecom y docenas de otras instituciones de propiedad estatal en la década de 1980, se negó a aprobar la venta de Royal Mail, diciendo que "no estaba preparado para tener la cabeza de la reina privatizada".

Según el plan de privatización, el 10 por ciento de las acciones se entregarán a los empleados mientras que el resto estará disponible para inversores privados e instituciones. Royal Mail reportó una ganancia el año pasado de casi 500 millones de dólares.

Aunque sería el mayor esquema de acciones otorgados a los empleados desde la privatización de British Gas hace 26 años, el sindicato se opone.

Hayes afirmó que los trabajadores postales no "venderán su alma" para una pequeña participación en el negocio.

"Los trabajadores de correos saben que la privatización significaría la disolución de la empresa, más destrucción de empleo, peores condiciones, y los ataques a sus pensiones", añadió.

El CWU planea interrumpir el proceso de venta en la bolsa de valores mediante la celebración de una votación, el próximo 20 de septiembre, para decidir si estallan la huelga, lo que podría conducir a un paro de actividades a nivel nacional el 10 de octubre.

Fundado en 1516, durante el reinado de Enrique VIII, el correo postal británico había reestructurado sus servicios para enfocarse menos en la entrega de cartas y más en los paquetes, tras el rápido crecimiento del sector de compras por Internet.

La decisión de privatizar se fundamenta en las recomendaciones del ex vicepresidente del regulador de comunicaciones Ofcom, el empresario Richard Hooper, quien, a petición del Ejecutivo, elaboró un informe en el que advierte de la necesidad de una "acción urgente" para proteger el servicio.

Sin embargo, para el líder sindical Hayes, "la medida dañará el servicio que se presta a todos los consumidores, especialmente a millones de pequeñas empresas, lo que potencialmente será perjudicial para el conjunto de la economía británica".

Notimex