2 de abril de 2013 / 05:13 p.m.

 

China reportó el martes cuatro nuevos casos de una variedad de la gripe aviaria que previamente era desconocida en humanos pero que ya mató a dos personas, elevando el total de casos conocidos a siete.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo el lunes que no había evidencia de que la cepa, la H7N9, pudiera transmitirse entre personas, aunque estaba investigando el brote.

Los cuatro nuevos pacientes, en la provincia oriental china de Jiangsu, estaban todos en condición crítica y recibiendo tratamiento de emergencia, dijo la Agencia de Noticias Xinhua, citando a la oficina provincial de salud de Jiangsu.

Una mujer en la provincia de Anghui que contrajo el virus a inicios de marzo también está en condición crítica.

No se descubrió ninguna infección mutua en ninguno de los siete casos, dijo Xinhua.

Un grupo de 255 personas identificadas por las autoridades como que tuvieron contacto cercano con las siete víctimas del H7N9 tampoco han mostrado síntomas de la gripe, dijo.

Los cuatro pacientes en Jiangsu - una provincia contigua a Shanghai - tenían entre 32 y 83 años y solo uno de ellos, una mujer de 45, había trabajado en el mercado sacrificando aves de corral, dijo Xinhua.

Los cuatro se enfermaron a mediados de marzo y fueron hospitalizados hacia fines de mes. Habían reportado distintos síntomas de mareo, fiebre, tos y dificultades respiratorias, dijo Xinhua.

Sostuvo que no había vacunas contra el H7N9 disponibles, ni en China ni en el exterior.

El domingo, la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar de China confirmó un reporte de Xinhua, de que tres personas se habían infectado con la nueva cepa.

Los dos muertos fueron hombres en Shanghai, de 87 y 27 años, que se enfermaron a fines de febrero.

No se sabe cómo fue que se infectaron las siete víctimas, aunque el Gobierno cree que el virus no es altamente contagioso.

El lunes la OMS dijo que los tres primeros casos no habían mostrado evidencia de transmisión de humano a humano pero que había preguntas aún sin respuesta sobre la fuente de la infección y el modo de transmisión.

China tiene un historial irregular cuando se trata de responder a las malas noticias, que suelen ser encubiertas por funcionarios que temen que puedan atraer atención indeseada de sus superiores y dañar sus perspectivas de ascenso, pese a los esfuerzos oficiales para aumentar la transparencia.

En 2003, Pekín inicialmente trató de encubrir la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave, o SARS por sus siglas en inglés, que emergió en China y mató a alrededor de un décimo de las 8.000 personas infectadas en todo el planeta.

Algunos chinos se quejaron de que las autoridades tardaron demasiado en anunciar las muertes el domingo, aunque la OMS dice que el gobierno actuó adecuadamente.

Reuters