18 de enero de 2013 / 03:22 p.m.

 El ejército de Argelia puso fin a la inconsulta operación para liberar ayer a centenares de trabajadores argelinos y decenas de extranjeros de una planta de transformación de gas, ocupada el miércoles por un grupo salafista, con saldo provisional de 50 muertos, de ellos 35 rehenes y 15 captores.

Fuentes oficiales citadas por la agencia estatal argelina APS, no dieron más detalles sobre la sangrienta operación de rescate a cargo de unidades especiales del ejército, que rescató a 600 argelinos y cuatro extranjeros.

Sin embargo, el grupo armado islamista todavía mantiene a un número indeterminado de personas secuestradas en una parte de las instalaciones, aseguraron autoridades a APS.

Fuentes de la provincia de Ilizi, donde se encuentra la planta de gas, aseguraron que hay secuestrados en la parte del complejo donde se ubican las instalaciones gasísticas, que continúan sitiadas por el Ejército.

El ataque a la planta, explotada por la empresa estatal argelina Sonatrach, la inglesa British Petroleum (BP) y la noruega Statoil, fue reivindicado por el grupo “Los que firman con sangre”, de la “Brigada de los enmascarados”, dirigida por el argelino Mojtar Belmojtar, quien en su momento se desligó de la red terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

El grupo de Belmojtar afirmó que la acción es en respuesta al apoyo argelino a las tropas francesas, que desde el 11 de enero combaten junto al ejército maliense a los islamistas que controlan las provincias septentrionales de Malí.

En diciembre, tanto Belmojtar como el máximo líder de AQMI, Abdelmalek Drukdal, amenazaron con atacar a quienes participaran en una eventual intervención contra los grupos salafistas establecidos en el norte de Malí, ex colonia francesa al igual que Argelia. En las zonas rebeldes ocupadas, consorcios franceses explotan en Malí grandes yacimientos de uranio y oro, principal producto de exportación de ese extenso y pobre país.

El vocero de las Naciones Unidas, Martin Nesirky, condenó el ataque a la gasera ocurrido el miércoles y aceptó que "“nadie tiene una idea clara”" de lo que está ocurriendo en la planta de Tinguenturin, frontera con Libia. Entre los muertos estaría el jefe del comando, identificado como Abulbaraa, según la agencia ANI. El nuevo vocero de los agresores, cuya identidad se desconoce, dijo a la prensa que el comando intentaba llevar a los rehenes a un lugar más seguro, en vehículos de la BP, cuando la aviación bombardeó el convoy.

Ni EU ni el gobierno británico fueron advertidos por el gobierno de Argel del intento de rescate, pero un funcionario de EU reclamó que ellos “instaron enfáticamente” a las autoridades argelinas a poner como prioridad la seguridad de los rehenes.

En tanto, en el vecino Malí, organizaciones humanitarias alertaron sobre el riesgo de una crisis cuando más de medio millón de personas se han visto forzadas a dejar sus hogares huyendo del conflicto que estalló hace un año en el norte del país, y que se recrudeció a principios de la pasada semana con la intervención del ejército francés a pedido del gobierno local.

— AGENCIAS