28 de marzo de 2013 / 03:28 p.m.

 La justicia española recibió algunos documentos que dan a entender que la infanta Cristina, una de las dos hijas del rey Juan Carlos, podría estar al corriente de las actividades presuntamente corruptas de su marido, Iñaki Urdangarin, según extractos publicados ayer por la prensa ibérica.

De acuerdo a las informaciones, Diego Torres, el ex socio de Urdangarin, entregó una nueva remesa de correos electrónicos al juez a fin de vincular a la infanta con las actividades del Instituto Nóos, organismo “sin ánimo de lucro” creado por los dos primeros, a través del cual el magistrado les acusa de los presuntos delitos de prevaricación, malversación de fondos, fraude a la administración y evasión fiscal.

""Aprovecho que estás conectada para enviarte una comunicación de Nóos que tengo enviar. Hay dos versiones. Clientes, colaboradores y amigos y la otra para Octagon. Léelo y dime qué piensas please..."". De esta manera informaba el duque de Palma a su esposa respecto a la gestión de uno de los asuntos de Nóos en un correo con fecha del 20 de febrero de 2003.

Hasta ahora, Urdangarin insiste en que Cristinan nunca estuvo enterada de ninguna de las gestiones que se hacían en Nóos, aunque la documentación entregada por Torres demostraría lo contrario.

Tanto el diario El Mundo como El País reproducen dicho email que debió tener el visto bueno de la infanta Cristina porque un día después de que lo recibiera, Urdangarin lo reenvió a numerosos contactos con copia oculta, entre ellos al rey Juan Carlos, la reina Sofía, su cuñada la infanta Elena y al secretario personal de las hijas del monarca, Carlos García Revenga.

En otro correo, Urdangarin le cuenta a la infanta, a quien llama Kid, sobre la adjudicación de un trabajo, un “estudio de notoriedad”, que hizo la empresa Nissan a Nóos en junio de 2003. Es la primera vez que en todo este proceso contra el duque aparecen mensajes electrónicos directos entre él y su esposa.

El juez José Castro y la Fiscalía Anticorrupción han rechazado de momento imputar a la infanta en la causa por apropiación indebida de fondos porque aunque formó parte de la junta directiva del Instituto Nóos, no participó en la toma de decisiones.

El Instituto Nóos, que presidió Urdangarin de 2004 a 2006, se cree que era el epicentro de una red de corrupción para desviar fondos públicos y fraude fiscal organizando eventos deportivos.

Interrogado por segunda vez en un año por el juez Castro el 23 de febrero en Palma de Mallorca, Baleares, el yerno del monarca intentó proteger a la familia real y a su esposa de cualquier implicación.

Pero su antiguo socio Diego Torres, también imputado en el caso, lleva semanas revelando documentos al juez para conseguir justo lo contrario, salpicar a la Casa Real.

En febrero, la prensa ya divulgó algunos correos atribuidos a Urdangarin que parecían indicar que el rey había apoyado y seguido de cerca los negocios de su yerno.

— JOSÉ ANTONIO LÓPEZ-AGENCIAS