31 de enero de 2013 / 04:31 p.m.

Las frágiles democracias surgidas de la primavera árabe no deben limitarse al gobierno de la mayoría y deben respetar los derechos humanos, si no quieren limitarse a ser ""nuevas formas de autoritarismo"".

Ese es el mensaje central del "Informe Anual 2013" sobre el estado de los derechos humanos en el mundo de la organizaciónHuman Rights Watch (HRW), un documento de 665 páginas divulgado hoy simultáneamente en Johannesburgo y Londres.

""La voluntad de los nuevos gobiernos de respetar los derechos determinará si los levantamientos dieron lugar a una democracia genuina o generó, simplemente, nuevas formas de autoritarismo"",explicó HRW en el texto.

Pese a la advertencia, la ONG dejó claro su apoyo a los cambios de régimen en países como Egipto, Túnez o Libia a través de su director ejecutivo, Kenneth Roth, que hizo una presentación del informe desde Londres emitida en directo en el acto de Johannesburgo.

Roth dijo que se equivocan quienes añoran la estabilidad de la dictadura.

""Es simplemente un error condenar a la gente a un futuro sombrío de gobierno autoritario y represión"", subrayó el director ejecutivo en su intervención.

El responsable de HRW aseguró que es más difícil construir una democracia que derrocar a un dictador, y llamó a los nuevos líderes árabes a no utilizar las mayorías electorales para actuar sin restricciones.

""Ser elegido -aseveró- es sólo un elemento de la democracia"".

Roth mostró su preocupación por el ascenso de grupos islamistas que usan la religión ""para suprimir los derechos de las mujeres, los disidentes o las minorías"", y criticó a quienes consideran los derechos de las mujeres ""una imposición extranjera"".

El director ejecutivo puso el caso de Egipto como ejemplo de la contradicción entre el gobierno de la mayoría y los derechos humanos.

El informe critica la Constitución aprobada por los egipcios en diciembre por su ambigüedad en temas como la religión, la libertad de expresión y la familia, que podría poner en "peligro" los derechos de las mujeres y el ejercicio de algunas libertades.

La crisis de Siria ocupa también un lugar destacado en el informe, que denuncia los ""crímenes contra la humanidad"" y ""crímenes de guerra"" del líder sirio, Bashar al Assad, así como la ""tortura y las ejecuciones sumarias"" que practican algunos grupos de oposición.

Roth se mostró "profundamente frustrado" por el rechazo de Rusia y China a permitir en el Consejo de Seguridad de la ONU sanciones más duras contra el régimen de Bashar al Assad, que, según HWR, es responsable de la muerte de 60 mil personas en los últimos dos años.

HRW está a favor de llevar el conflicto de Siria ante la Corte Penal Internacional (CPI), de manera que respondan ante la justicia todos los actores implicados en violaciones de los derechos humanos.

Además, Roth pidió a la comunidad internacional más implicación y coherencia en la defensa de los derechos humanos en la región, y criticó su silencio ante los abusos en Bahrein, Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y su posición ante el exdictador libio Muamar al Gadafi.

Una parte importante del informe está dedicada a los ataques a la libertad de expresión, especialmente en el mundo musulmán.

En ese sentido, el documento advierte del peligro para esta libertad de quienes invocan valores sagrados para coartarla.

Como ejemplos de ese problema, HRW cita las acusaciones de blasfemia de las autoridades de Pakistán, Arabia Saudí o Indonesia contra disidentes o miembros de minorías religiosas, o la represión de las primeras manifestaciones contra el régimen del expresidente egipcio Hosni Mubarak en la plaza cairota de Tahrir.

El informe presentado hoy es el vigésimo tercero anual publicado por HRW y resume los problemas principales sobre derechos humanos en más de noventa países.

 — EFE