4 de octubre de 2014 / 10:43 p.m.

México.-Una gigante tela blanca cayó al piso del escenario del Palacio de los Deportes dejando al descubierto a seis bailarines que, con sensuales movimientos, dieron paso a Ricky Martín, quien se integro al cuerpo de danza al tiempo que cantaba "Come with me".

Inmediatamente, cientos de celulares se encendieron en el espacio oscuro, pues los fans deseaban captar la aparición de su ídolo, quien sin pausa interpretó "Shake" entre los gritos de las mujeres que retumbaban en el espacio.

A través del escenario levadizo Ricky desapareció para salir del fondo del escenario segundos después con "Adrenalina", tema en el que apareció Wisin con una bandera de Puerto Rico y una de México que juntos ondearon frente al público.

"Muy buenas noches México, ¿cómo la están pasando? Muchas gracias por estar aquí. Está noche es muy especial, porque es el primer concierto de la gira y ustedes son parte de eso. Les juro que voy a dejar mi alma en este escenario con ustedes… Solo espero que la pasen muy bien y se olviden de todos los problemas en el hogar, en el país, en el trabajo y que sean libres. Que canten y bailen toda la noche. ¿Empezamos?", dijo Ricky.

Entonces sonó "Vuelve" y los coros llenaron el  foro.

Con nuevo vestuario, ahora en tonos oscuros, el boricua puso a todos de pie para bailar "Livin", nuevamente acompañado de su cuerpo de bailarines, y cerrar el tema a bordo de un Mustang gris que se elevó en el escenario, en donde permaneció durante su interpretación de "Revolución".

"Dime que me quieres", "Somos la semilla" y "Gracias por pensar en mi" continuaron en el repertorio del ex menudo, que, cumpliendo con lo prometido al inicio, dejaba su alma en el escenario con cada coreografía perfectamente ejecutada.

La melancolía regresó con "Tal vez", tema que despertó nuevamente los gritos de la asistencia, que no cesaron a los acordes de "Tu recuerdo" y "Y todo queda en nada" que siguieron en su repertorio.

Casi sin notarse, el cantante cambiaba su vestuario, optando por ropa cómoda como playeras ceñidas a su cuerpo y tenis que le permitían recorrer el escenario de extremo a extremo y ejecutar elaboradas coreografías.

 Al cierre de esta edición la audiencia no paraba de estremecerse con los sensuales movimientos del anfitrión, que mantenía el derroche de  energía en el Palacio.

FOTO: Édgar Negrete

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