14 de agosto de 2014 / 02:07 a.m.

LOS ANGELES.- En público, Robin Williams sólo compartió la alegría que hallaba en la vida, nunca la tristeza. Era igual en privado, resguardando incluso a sus amigos de mucho tiempo de la oscuridad de la depresión que finalmente lo envolvió.

"Puedo decir honestamente que nunca lo vi en los momentos en que estaba deprimido", dijo el comediante David Steinberg, que fue amigo de Williams más de 30 años e hizo una gira con él durante seis meses en un espectáculo a dúo. "Leí sobre ello, escuché al respecto, pero esos momentos de depresión se los guardaba para sí".

Cuando el comediante y actor explosivamente frenético y de inventiva inagotable fue hallado muerto el lunes en su casa del norte de California, en lo que según las autoridades fue un suicidio, sus seguidores, amigos y colegas sintieron el tremendo impacto por igual.

Williams, de 63 años, que había sido tan abierto en torno a la búsqueda de terapia para sus problemas —"acudí a rehabilitación en el país del vino para mantener abiertas mis opciones", bromeó en 2006— minimizaba u ocultaba la inmensidad de su dolor de tal vez todas las personas, salvo un puñado.

Steve Martin, un amigo que trabajó con él, tuiteó que estaba "atónito por la pérdida". Chevy Chase, en un comunicado, dijo que tanto él como su amigo Williams sufrían de depresión, pero agregó: "Nunca podría haber esperado este fin para su vida".

El mes pasado, el astro de "Mrs. Doubtfire" ("Papá por siempre"), "Good Will Hunting" ("Mente indomable") y "Good Morning, Vietnam" ("Buenos días, Vietnam") dijo que estaba reingresando a un programa de rehabilitación de 12 pasos luego de meses de trabajar sin parar. Después de que murió, su publicista confirmó que en las últimas semanas había estado deprimido.

Fue uno de varios esfuerzos que efectuó a través de los años para superar el abuso de sustancias.

Jamie Masada, empresario de clubes de comedia, dijo que apodó a Williams el "Doctor del alma" porque su humor irresistible podía hacer que la gente olvidara sus problemas. Cómo le hacía Williams para hacer frente a sus propias dificultades, si es que tenía alguna, seguía siendo un misterio, señaló Masada.

"Robin siempre traía puesta esta máscara. Yo nunca podía decir que estuviera deprimido. Tenía una energía tan elevada, siempre", afirmó el propietario de los afamados clubes Laugh Factory (Fábrica de risas).

Williams estaba en buena forma el año pasado durante su gira de conciertos con Steinberg a través de Estados Unidos, en la que éste fungía como entrevistador y compañero comediante para su amigo. Su iniciativa se derivó de una función de caridad que el par había efectuado para la Clínica de Cleveland.

"Se veía un poco más relajado", señaló Steinberg, al tiempo que añadió que Williams nunca se drogó ni bebió alcohol durante la gira que, aunque agotadora, resultó un éxito.

El cineasta John Bailey, que trabajó con Williams en la película independiente "The Angriest Man in Brooklyn" en 2012, dijo que el papel que desempeñó, de un hombre difícil que padece una enfermedad terminal, fue revelador.

"Se trata de esa especie de humor realmente negro que él tenía, que está justo debajo de la superficie. En esta película está justo allí. La gente realmente no lo comprendía. No querían aceptar esa parte. Es una parte significativa de su genio", afirmó.

En el plató de su comedia de la cadena CBS "The Crazy Ones", la palabra favorita de Williams era "¡maravilloso!", dijo Dean Lorey, productor ejecutivo de la serie, la cual estuvo al aire de 2013 a 2014.

En una entrevista de septiembre de 2013 con la revista Parade, Williams dijo que el dinero era en parte la razón para su inusual regreso a una serie de comedia televisiva.

"Hay cuentas por pagar. Mi vida se ha reducido, en un buen sentido. Estoy vendiendo la hacienda en Napa. Ya no puedo pagar su mantenimiento", declaró Williams, al tiempo que agregó que sus dos divorcios no le habían costado todo, pero que había "perdido suficiente. El divorcio es caro".

Sin embargo, Mara Buxbaum, publicista del actor, dijo el miércoles que sus dificultades financieras eran de "cero".

El destino de la serie le afectó a Williams cuando él y Steinberg hablaron hace un par de meses. Williams aguardaba ansiosamente para saber si el programa recién lanzado sería renovado en la temporada 2014-2015. Fue cancelado.

"Le importaba", dijo Steinberg.

Pero Williams pensaba primero en otros. Daba y daba, de su inmenso talento, su amistad y más, y en formas grandes y pequeñas. No era sólo generosidad de alto perfil, tales como sus esfuerzos para la organización caritativa Comic Relief y sus visitas a las fuerzas armadas estadounidenses y a los veteranos, dijeron sus amigos.

"Era una de esas personas que simplemente no era alguien que se dedica a tomar (cosas y dinero). Miraba por la gente", dijo Steinberg. "Desearía que hubiera extendido eso para sí mismo".

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