10 de septiembre de 2013 / 01:15 p.m.

Brasilia  • La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reclamó ayer a Estados Unidos por el supuesto espionaje a la petrolera estatal brasileña Petrobras y dijo que si esas actividades se confirman quedará claro que su motivación no era preservar la seguridad, sino que tenía objetivos “"económicos y estratégicos"”.

“"Los intentos de violación y espionaje de datos e informaciones son incompatibles con la convivencia democrática entre países amigos, siendo claramente ilegítimos"”, afirmó Rousseff en una nota oficial divulgada por la presidencia.

El canal de televisión brasileño Globo denunció el domingo que los servicios de inteligencia estadunidenses, señalados previamente de intervenir las comunicaciones de Rousseff, también espiaron a Petrobras.

La denuncia se apoya en documentos entregados por el ex técnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EU, Edward Snowden al periodista Glenn Greenwald, columnista del diario británico The Guardian, que reside en Río de Janeiro.

Globo explicó que los documentos corresponden a un curso impartido por la NSA a sus agentes y al parecer dirigido a prepararlos para espiar empresas.

Petrobras, una de las mayores empresas de energía del mundo, aparece en muchos de esos cursos, lo cual, aseguró Globo, “"contradice la afirmación de la NSA de que el espionaje no tiene objetivos económicos o comerciales"”.

Hasta el momento, la compañía no ha querido hacer comentarios sobre el caso.

La presidenta dijo que su gobierno exigirá a Washington explicaciones al respecto, así como "medidas concretas que alejen de forma definitiva la posibilidad de espionaje que viole los derechos humanos, nuestra soberanía y nuestros intereses económicos"”

 — EFE