2 de marzo de 2013 / 05:50 p.m.

Moscú.- La Cancillería rusa exigió hoy a Estados Unidos la entrega de toda la documentación relativa a la muerte, en enero pasado, del niño ruso Maxim Kuzmin, adoptado por una familia de Texas.

"Exigimos a EU la entrega de los correspondientes documentos forenses, incluido el certificado de defunción de Maxim Kuzmin y la devolución de su pasaporte", afirmó Konstantín Dolgov, jefe del Departamento de Derechos Humanos del Ministerio de Exteriores ruso.

El diplomático subraya que "sólo tras estudiar esos documentos se podrán sacar conclusiones sobre las circunstancias de la muerte del niño y decidir nuestros próximos pasos", según las agencias locales.

"Esperamos que la parte norteamericana cumpla con sus obligaciones al respecto plenamente y sin dilaciones", dijo Dolgov, quien criticó a Washington por no informar a Moscú sobre los resultados del sumario.

Además, calificó de "no definitivas" las conclusiones de la investigación policial realizada por las autoridades de Texas, que dictaminaron hoy que las contusiones y moratones que presentaba el cuerpo del niño se las habría causado él mismo.

Según las agencias rusas, la policía de Texas informó de que, según los resultados preliminares de la investigación, Kuzmin murió accidentalmente debido a un fuerte golpe, propinado por él mismo, al tiempo que negó que hubiera consumido fármacos.

De inmediato, la Embajada de Estados Unidos en Moscú emitió un comunicado en el que afirma que no existen motivos para incoar un proceso penal contra nadie, en alusión a los padres adoptivos, por la muerte del menor.

Mientras, el Defensor del Menor de Rusia, Pável Astájov, que fue quien denunció en su momento la muerte del niño, aseguró hoy en twitter: "Un niño de tres años ha sido víctima de la gran política".

"Los moratones han desaparecido, las medicinas se han disuelto, los padres adoptivos han sido absueltos, las autoridades rechazaron las reclamaciones", dijo.

El pasado 18 de febrero Astájov denunció el presunto asesinato del niño: "Maxim, de tres años, fue golpeado (hasta la muerte) por su madre adoptiva que durante mucho tiempo le daba medicinas psicotrópicas fuertes".

Más tarde, en una entrevista con el canal Kommersant-Online, Astájov se mostró menos categórico con la versión de lo sucedido: "Incluso si no es hallada culpable de causar intencionadamente daño y muerte, dejar a un niño en peligro -ella lo dejó sólo en un patio de juegos y lo había dejado sólo en casa- ya es un crimen en Texas".

El embajador estadounidense, Michael McFaul, ha llamado a Rusia a "acabar con la explotación sensacionalista de tragedias humanas" y rechazó la invitación a comparecer ante la Cámara de diputados rusa para explicar lo ocurrido.

EFE