19 de julio de 2013 / 02:40 p.m.

Miles de seguidores del derrocado presidente egipcio Mohamed Mursi se manifestaron el viernes en El Cairo para demandar la restauración del derrocado líder islámico, mientras sus opositores también planeaban protestas en una zona cercana.

Más de dos semanas después de que el poderoso Ejército de Egipto sacó a Mursi del poder, aún no había señales de un posible acuerdo para apaciguar la crisis, que ha dividido al país árabe más poblado del mundo y alarmado a sus aliados occidentales.

Los Hermanos Musulmanes de Mursi convocaron manifestaciones alrededor del país, acusando al titular de las fuerzas armadas, general Abdel-Fattah al-Sisi, de hacer un golpe de Estado para derrocar al primer presidente elegido libremente en Egipto.

El Ejército dijo que tuvo que intervenir después de protestas masivas contra Mursi, quien fue criticado como incompetente y parcial, y ha designado un gabinete interino para prepararse para celebrar elecciones. Este no cuenta con ningún miembro de los Hermanos Musulmanes ni de otros partidos islamistas que estaban previamente en el Gobierno.

Los seguidores de Mursi han mantenido una vigilia ininterrumpida afuera de una mezquita en el suburbio Ciudad Nasr de El Cairo. Miles de simpatizantes acudieron el viernes al lugar para unirse a las protestas que normalmente cobran número después de las plegarias del mediodía.

""Esta noche, esta noche, esta noche, Sisi caerá esta noche"", gritaba un hombre que lideraba los cánticos.

Un enorme cartel mostraba una foto de Mursi con banderas egipcias detrás y decía: "Juntos para apoyar la legitimidad".

Estados Unidos, el principal aliado occidental de Egipto, ha intentado andar con pies de plomo en la crisis, aún sin decidir si calificar la caída de Mursi como un golpe militar, una decisión que forzaría a Washington a suspender sus suculentos programas de ayuda para El Cairo.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, telefoneó al nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Nabil Fahmy, para expresar sus esperanzas de que el período del Gobierno transitorio sea exitoso, dijo el viernes un portavoz de la Cancillería egipcia.

En su primer discurso desde que asumió, el presidente interino Adli Mansour prometió el jueves por la noche luchar contra las personas que dijo querían desestabilizar el país.

""Estamos atravesando una etapa crítica y algunos quieren que nos movamos hacia el caos y nosotros queremos avanzar hacia la estabilidad. Algunos quieren un camino sangriento"", dijo Mansour en un discurso televisado. ""Pelearemos una batalla por la seguridad hasta el final"", agregó.

Tamarud, el movimiento juvenil que organizó las manifestaciones masivas contra Mursi el 30 de junio, también está planeando movilizaciones el viernes, incluyendo una cerca de la vigilia de los Hermanos Musulmanes en Ciudad Nasr.

Reuters