MANUEL JUAN SOMOZA
30 de mayo de 2013 / 09:30 p.m.

La Habana • Dos empresarios británicos, que durante años tuvieron negocios en Cuba, fueron presentados hoy ante un tribunal de La Habana bajo cargos de presunta corrupción, una semana después de que otros dos hombre de negocios, canadienses, corrieran la misma suerte, sin que se conozca aún el veredicto de los jueces.

Los encausados hoy son el ciudadano británico de origen libanés Amado Fakhre, director ejecutivo de Coral Capital Group Ltd, y su jefe de operaciones Stephen Purvis, según fuentes cercanas a la vista, que se desarrolló sin acceso a la prensa extranjera, apostada en las afueras del tribunal.

Diplomáticos británicos fueron vistos al acceder al tribunal. También ingresaron los cubanos Teovaldo Cruz, Rosalía Marina Peraza, Antonio Jesús Pereda Rodríguez, Ismael Mario Zenea y Roberto Gustavo Domínguez, al parecer ex funcionarios de la empresa.

Fakhre, a quien la fiscalía le pide ocho años de cárcel, está detenido desde octubre de 2011, cuando las autoridades cerraron su empresa, que operaba como un fondo de inversión en obras del sector turísticos. Purvis fue arrestado un año después.

Como ocurrió la semana pasada, los medios cubanos no han hecho ninguna alusión al juicio, que pudiera quedar visto para sentencia este viernes. Los jueces tendrán hasta dos semanas para deliberar.

A la espera de una deliberación similar se encuentran el empresario canadiense de origen armenio Sarkis Yacoubian y su asociado Krikor Bayassalian, juzgados la semana anterior.Yacoubian, de 53 años, dirigía Cuba hasta que fue arrestado en julio de 2011 la empresa importadora Tri-Star Caribbean, con un volumen anual de negocios estimado en 30 millones de dólares.

Estos juicios se enmarcan en una batalla contra la corrupción que encabeza el presidente Raúl Castro. Desde 2011, medio centenar de funcionarios cubanos han sido enjuiciados bajo similares cargos de corrupción, incluido el ex ministro de la Industria Alimentaria, Alejandro Roca, quien estuvo 30 años en el gabinete y fue condenado a 15 años de cárcel.