EFE
24 de agosto de 2013 / 11:13 p.m.

 

Brasilia • El senador opositor boliviano Roger Pinto, que estaba refugiado en la embajada brasileña en La Paz desde el 28 de mayo de 2012, abandonó la legación diplomática, salió de su país y está en Brasil, dijeron hoy a Efe fuentes próximas a su caso.

"Está ya en Brasil y en las próximas 48 horas convocará a una rueda de prensa, que posiblemente será en Brasilia", dijo la fuente, que pidió el más absoluto anonimato y alegó "razones de seguridad" por lo "delicado" del asunto. "No podemos anticipar ningún detalle sobre el asunto. Es todo muy delicado", dijo la fuente.

Esa versión fue confirmada por otras fuentes diplomáticas consultadas por Efe, que incluso dijeron que el senador está en la ciudad de Corumbá, muy próxima a la frontera con Brasil y frente a la localidad boliviana de Puerto Suárez.

Su familia, según pudo saber Efe, se ha trasladado a Brasilea, a cientos de kilómetros de Corumbá, pero también del lado brasileño de la frontera, y planea reunirse "en las próximas horas" con Pinto.

Otras fuentes dijeron a Efe que el gobierno brasileño ya ha sido informado sobre el asunto y que ha habido una reunión de emergencia en la cual participaron altos cargos, como el asesor de Asuntos Internacional de la Presidencia, Marco Aurelio Garcia, sobre la cual nada ha trascendido.

Pinto, acusado de diversos delitos de corrupción en Bolivia, se presentó en la embajada brasileña en La Paz el 28 de mayo de 2012, que le dio amparo desde entonces.

Diez días después de que fue recibido en la embajada, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff le otorgó la condición de asilado político, pero Bolivia se negó a concederle el salvoconducto necesario para viajar a Brasil, bajo la alegación de que debe responder a diversas acusaciones de corrupción.

De hecho, en junio pasado, Pinto fue condenado a un año de cárcel por un tribunal boliviano que le declaró culpable de daños económicos al Estado calculados en unos 1.7 millones de dólares. El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, dijo días después que el gobierno de Rousseff "garantizaba" la seguridad del senador boliviano.

Patriota explicó también que el gobierno brasileño proseguía con unas "gestiones confidenciales" ante las autoridades bolivianas para intentar solucionar la situación de Pinto.