EDUARDO GUTIÉRREZ SEGURA
8 de noviembre de 2017 / 08:18 a.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- El aplauso del público fue sonoro en cuanto apareció Susana Zabaleta en el escenario del auditorio del Museo Soumaya. Su sensualidad nata se apoderó de la atención de los presentes, pero más aún la pasión y potencia de su voz, que en el disco Como la sal encontró una perfecta excusa para sonar con mayor intensidad: Elizabetha, hija de la intérprete.

"Esta noche, gracias al gordo de Slim por prestarme su... museo", bromeó Zabaleta, pronto habló con más intención, acerca de a quien dedica la producción número 13 en su carrera, una joven que sentada en la primera fila del inmueble tímidamente se levantó para recibir los vítores del público, por ser fuente de inspiración de la originaria de Monclova, Coahuila.

"Esta noche va dedicada alguien muy especial, a quien me ha enseñado... Uno es bien pend..., canta y vive y no sabe para quién o para qué, hasta que se da cuenta. Este disco es para ti mi niña Elizabetha. Te lo regalo entero, porque eres cada hueso de mi columna, quien me aterriza en esta vida de redes sociales, por ayudarme por el camino loco que andamos", expresó Susana.

Zabaleta ofreció un showcase en el que pfrecio los temas "Dos días en la vida", "No soy así", "Se te Dijo", "Veneno", "Kumbala", "Hoy" y "Bésame Mucho".



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