7 de junio de 2013 / 07:42 p.m.

El alguacil de Maricopa, Arizona, que señaló en camino a las policías locales de todo el país para emprender la vigilancia de inmigración, ha reconsiderado sus patrullajes —y se espera que los funcionarios que siguieron sus pasos con el tiempo también se retracten.

Joe Arpaio, alguacil del condado de Maricopa, suspendió temporalmente todos sus operativos en asuntos de inmigración después de que un juez federal falló hace dos semanas que el funcionario se dejaba llevar por estereotipos raciales al realizar sus patrullajes, dijo el portavoz de Arpaio, Brandon Jones, a The Associated Press.

Los detractores de Arpaio, entre ellos el gobierno federal, han ganado terreno en su lucha por impedir que el alguacil se encargue de la vigilancia de inmigración. Aún antes del fallo, Washington había despojado a la oficina de Arpaio de sus poderes federales especiales para realizar arrestos por cuestiones de inmigración y comenzó a reducir el programa en todo el país a raíz de las quejas de que los funcionarios locales cometían abusos. Se cree que el fallo contrario a Arpaio tendrá impacto en las leyes estatales de Arizona, Alabama, Georgia y Carolina del Sur, donde los agentes policiales interrogan a la gente sobre su estatus migratorio en algunos casos.

La actitud sobre la inmigración ha cambiado drásticamente a nivel nacional. Un menor número de estados tratan de aprobar sus propias leyes de inmigración y quienes proponen que el Congreso reforme el sistema de inmigración a nivel nacional tienen al público de su lado.

La suspensión temporal de la vigilancia de inmigración de Arpaio viene a ser la primera pausa desde que el alguacil inició sus drásticas medidas hace más de siete años e hizo de la vigilancia de la frontera nacional el tema central de su identidad política.

Después que Arpaio perdió su poder federal para realizar arrestos vinculados con la inmigración en octubre del 2009, alegó cumplir con las leyes estatales para continuar realizando sus esfuerzos de vigilancia.

Peter Spiro, catedrático de derecho de la Universidad Temple y experto en ley de inmigración, dijo que el fallo del 24 de mayo fue un duro revés para Arpaio y el movimiento hacia un mayor poder local sobre la inmigración.

AP