21 de octubre de 2014 / 11:38 a.m.

Monterrey.- Como una risoterapia para todas aquellas señoras casadas que "sobreviven" al matrimonio ayer se presentó en el Auditorio San Pedro la puesta en escena "No seré feliz, pero tengo marido", con la actriz Sylvia Pasquel.

Pues a pesar de narrar muchas de las historias que son comunes escuchar como una queja entre las amigas, el monólogo puso a reír a carcajadas al público, que tal vez se identificó con la vida de "Vivi" y su esposo Jorge "El Gordo", quienes durante 25 años de matrimonio vivieron una relación inmersa en la monotonía.

En punto de las 19:30, la actriz mexicana apareció en el escenario para darle la bienvenida a los asistentes que durante la primera de cuatro funciones en nuestra ciudad ovacionaron y aplaudieron a la Pasquel.

"No saben cómo los extraño y lo importante que es para mí estar aquí", dijo la hija de Silvia Pinal, quien hace tiempo estuvo radicando en Monterrey.

"Si las mujeres casadas pudiéramos decir lo qué realmente pasa en nuestra cama, que no diríamos, bueno, yo no diría nada, porque yo ya soy virgen de nuevo por cicatrización", fue uno de los muchos diálogos que "Vivi" sostuvo durante su primera función en el Auditorio San Pedro, donde interactuó con el público, que sin tapujos contestó los cuestionamientos de la actriz.

Sin importar que estuviera ventilando muchas de las situaciones por las que las mujeres siempre están "mal humoradas", a causa del comportamiento de su esposo, la actriz no tuvo pelos en la lengua para reclamar a los caballeros y animar a las mujeres, que en esta ocasión fueron mayoría en el teatro, donde el único acompañante en el escenario de la actriz fue su marido "El Gordo", un muñeco de trapo al que ella dirigía.

"Vivi" contó que su "Gordo" podía pasarse horas y horas frente a la televisión, sin decir una sola palabra, y "bueno, el hombre no es la especie más platicadora del mundo".

Pasquel dijo que los hombres dicen en un día un promedio de dos mil palabras, mientras que las mujeres dicen unas ocho mil.

El escenario permitió que la actriz simulara estar en la sala de su casa, en la cocina o su habitación, la música de fondo siempre jugó un papel importante en la puesta que durante poco más de una hora y sin intermedio hizo reflexionar y reír a los asistentes. No faltaron los aplausos al final de la función.

Foto: Carlos Rangel

EVA GÁNDARA