18 de enero de 2013 / 02:53 a.m.

Una parte de las instalaciones sigue en poder de los islamistas, después del asalto de las fuerzas especiales del Ejército argelino, en el que, según algunas fuentes, murieron 35 secuestrados y 15 captores; Obama y Cameron analizan la situación.

 

Argel.- El grupo armado que asaltó ayer un complejo de tratamiento de gas en el sureste de Argelia, todavía mantiene a un número indeterminado de personas secuestradas en una parte de las instalaciones, aseguraron fuentes oficiales a la agencia estatal APS, mientras el ministro de Interior argelino, Daho Uld Kablia, aseguró que el grupo terrorista provenía de Libia.

Fuentes de la provincia de Ilizi, donde se encuentra la planta de gas, aseguraron que hay secuestrados en la parte del complejo donde se ubican las instalaciones gasísticas, que continúan sitiadas por el Ejército.

Según informó a la agencia mauritana ANI un portavoz de los asaltantes, siete ciudadanos occidentales siguen vivos y en manos de sus captores: tres belgas, dos estadounidenses, un japonés y un británico.

Algunas informaciones señalan que otro grupo de extranjeros están en libertad, entre los que estarían un francés, dos británicos y un keniata. Por su parte, las autoridades irlandesas han informado de la liberación de uno de sus ciudadanos secuestrado este miércoles.

Los medios de comunicación locales le han identificado como Stephen Foul, de 36 años, casado y originario de Belfast (Irlanda del Norte), quien no obstante, viajaba con un pasaporte expedido por la República de Irlanda.

Las fuentes aclararon que fuerzas especiales del Ejército lanzaron hoy una operación terrestre contra la "base de vida", la zona residencial de este complejo, donde se encontraba el mayor número de personas retenidas a primera hora de la mañana de hoy, justo cuando los secuestradores trataban de trasladar a otro lugar a parte de los rehenes.

Las autoridades argelinas informaron hace varias horas del fin de la operación de rescate realizada por el ejército para liberar a los cientos de trabajadores argelinos y decenas de extranjeros atrapados en la planta. En la operación, sobre la que no se ha informado del número de víctimas, fueron rescatados 600 argelinos y cuatro extranjeros, según las fuentes oficiales.

El ataque a la planta (explotada por la empresa estatal argelina Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil) y el secuestro fueron reivindicados por un grupo denominado "Los que firman con sangre", dependiente de la célula conocida como "Brigada de los enmascarados".

Dicha brigada está dirigida por el argelino Mojtar Belmojtar, cercano al grupo terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y que, según el ministro de Interior argelino, Dahu Uld Kablia, preparó, lanzó y supervisó el ataque desde Libia.

El grupo de Belmojtar dijo que la acción es la respuesta al apoyo argelino a las tropas francesas que desde el pasado viernes combaten junto al Ejército maliense contra los grupos yihadistas que controlan las provincias septentrionales de Mali.

Un portavoz yihadista declaró esta mañana a la agencia mauritana ANI que 35 secuestrados y 15 captores murieron en el bombardeo del Ejército argelino contra la planta gasística cuando los secuestradores trataban de trasladar a un lugar más seguro a parte de los rehenes. Todos los secuestrados fallecidos son extranjeros. Según Reuters, entre los fallecidos se encuentran ocho argelinos, dos japoneses, dos británicos y un francés.

Se habla de seis personas heridas, dos de ellas extranjeras, que fueron ingresadas en el hospital de In Amenas, la localidad más próxima a la planta gasística, situada en la frontera con Libia y explotada por la empresa estatal argelina Sonatrach, junto con la británica BP y la noruega Statoil. Cuatro de las seis personas que resultaron heridas, dos argelinas y dos de otra nacionalidad que no fue precisada, ya han sido dadas de alta.

Sin embargo, el gobierno de Argel no ha hecho comentarios sobre estos datos y no ha ofrecido cifras de eventuales víctimas, más allá del ciudadano argelino y el británico que murieron ayer durante el asalto a la planta de transformación de gas, en el que otras seis personas resultaron heridas.

De otra parte, el gobierno japonés confirmó hoy que tres de sus ciudadanos se encuentran a salvo mientras que sigue sin noticias los otros catorce trabajadores que se encontraban en la planta de transformación de gas.

El ejecutivo nipón detalló en un comunicado que no puede confirmar si esos catorce nipones de los que no tiene noticias, todos trabajadores de la empresa de ingeniería japonesa JGC, se encuentran a salvo debido a la falta de información fiable.

Por su parte, un portavoz de la empresa JGC aseguró, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo, que no saben con certeza si los tres empleados a salvo se encontraban entre los rehenes secuestrados el pasado miércoles.

Tokio colabora estrechamente con países aliados como Estados Unidos o Reino Unido, cuyos ciudadanos se encuentran también entre los rehenes de la planta, para compartir información sobre el estado de sus nacionales tras el ataque en el país norteafricano.

Asimismo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, analizaron hoy la situación creada por la toma de rehenes en Argelia y los esfuerzos internacionales para evitar que Mali sea un refugio de terroristas, informó hoy la Casa Blanca.

Obama y Cameron hablaron telefónicamente de la situación en Argelia en el marco de sus consultas periódicas sobre diversos asuntos de interés global, dijo la Casa Blanca en un comunicado, sin dar más detalles.

Previamente el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró en su rueda de prensa diaria que el gobierno de EU está siguiendo de cerca los acontecimientos y que, además, está en contacto con los oficiales de la firma BP, propietaria de la planta donde tuvieron lugar los hechos.

"La información que tenemos hasta este momento indica que ciudadanos estadunidenses están entre los rehenes. Pero no tenemos, en este momento, más detalles que ofrecerles. Estamos ciertamente preocupados por las informaciones que llegan sobre la pérdida de vidas y pedimos aclaraciones al gobierno de Argelia", añadió Carney.

Por otro lado, Obama y Cameron "expresaron su apoyo a los esfuerzos de la comunidad internacional, liderados por Francia, para negarle a los terroristas un santuario en Mali", indicó la nota. Cameron también expresó sus ideas en torno a las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, agregó la Casa Blanca.

Precisamente, Cameron postergó hoy un esperado discurso previsto para mañana en Holanda sobre la relación del Reino Unido con la Unión Europea (UE), debido a la situación en Argelia, según las autoridades británicas.

En la conversación con Cameron, el mandatario estadunidense subrayó la "estrecha alianza con el Reino Unido" y dijo que EU valora a un Reino Unido fuerte en una "Unión Europea fuerte, que hace contribuciones clave a la paz, prosperidad y seguridad en Europa y en todo el mundo", puntualizó la Casa Blanca.

Cameron criticó la política de información argelina. El jefe del Ejecutivo británico "fue informado de que la operación militar (en Argelia) ya estaba en curso cuando telefoneó al primer ministro argelino a las 11:00 horas GMT", reveló un portavoz de Downing Street. Es la misma crítica que ha lanzado EU, que asegura que no fue informado del asalto al complejo antes de que diera comienzo.

"No estábamos al corriente de la intervención", ha declarado un responsable estadunidense, que había exigido a las autoridades argelinas que la seguridad de los secuestrados fuera prioritaria. Washington también ha reclamado "transparencia" informativa por parte del gobierno argelino.

También el primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, lamentó que aún no se tenga información confiable sobre lo ocurrido con los rehenes. Por su parte, el presidente francés, François Hollande, destacó que el asalto a la planta de gas argelina "justifica más la decisión de ir en ayuda de Mali".

EFE