EDUARDO GUTIERREZ
3 de diciembre de 2017 / 02:51 p.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- Como una sombra tenebrosa, Tim Burton prefirió ocultarse al percibir la euforia de los mexicanos. Sólo le bastó poner un pie afuera del área de aduanas para provocar un tumulto de gente que lo asustó. Con el ingenio que lo caracteriza, supo que lo mejor era dar vuelta atrás.

Tanto admiradores como reporteros corrían de un lado a otro para tratar de ubicar al cineasta, pero éste logró escabullirse.

Mientras la gente permanecía expectante, la estrategia del equipo de Burton fue trasladarlo al área de salida de vuelos.

Resguardado y a paso apresurado, Burton abandonó la terminal por una de las puertas, donde una camioneta ya lo esperaba.

Sólo un pequeño grupo de fanáticos se percató de su huida y al correr tras él una joven del staff apareció.

“¡Tim, sólo un minuto!”, solicitó el grupo reunido frente a la puerta donde se encontraba el californiano.

Amable, como es su costumbre, Burton se levantó de su asiento y se acercó a ellos para convivir.

“¿Te gusta la playera?”, le preguntó un joven que le mostró un jersey con el nombre Eduardo Manos de Tijeras.

“Me encanta”, le respondió efusivo Tim, quien besó su mano. También otro chico aprovechó para regalarle una calaverita negra adornada con varios detalles y dos flores, una verde y una rosa.

Nadie quiso perder la oportunidad y le solicitaron varias selfies que él, muy accesible, aceptó; casi hincado al borde del vehículo, dio varios autógrafos, al final lanzó besos al aire y antes de partir gritó: “¡Los amo!".

La visita de Burton a la Ciudad se debe a la inauguración de la exposición El mundo de Tim Burton en México, que abrirá sus puertas a partir del 5 de diciembre en el Museo Franz Mayer.




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