8 de febrero de 2013 / 01:41 p.m.

 Los Veintisiete siguen hoy encallados en las negociaciones sobre el marco presupuestario plurianual 2014-2020 para la Unión Europea (UE), en las que llevan ya inmersos oficialmente siete horas y que podrían prolongarse hasta bien entrada la mañana.

Así lo estimó el primer ministro de Bélgica, Elio di Rupo, en una conversación con los medios de comunicación, a los que indicó que no espera que concluyan las conversaciones presupuestarias antes de las 6:00 o 7:00 (hora GMT).

Los líderes europeos esperan recibir, según di Rupo, una nueva propuesta de la mano del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, con las primeras cifras concretas que se ponen encima de la mesa desde el arranque hoy de la cumbre.

Las delegaciones nacionales contarán con una hora aproximadamente para examinar el documento, tras lo cual los jefes de Gobierno y Estado de la UE volverán a reunirse en torno a las 4:00 (hora GMT), para reanudar las discusiones. Esta sesión multilateral podría prolongarse entre dos y tres horas, en opinión de Di Rupo, tras lo que los Veintisiete anunciarían si han logrado alcanzar un consenso.

Para ello, tendrán que limar sus diferencias en torno al techo de gasto que dispondrá la Unión durante los próximos siete años, una tarea que se ve dificultada por las exigencias de los países que exigen drásticos recortes, en especial el Reino Unido.

La cumbre presupuestaria, la segunda tras el fracaso de la cita de noviembre, comenzó hoy a las 19:45 (hora GMT), tras cerca de seis horas de retraso debido a las reuniones bilaterales protagonizadas por los líderes europeos.

Si los mandatarios europeos no lograran un acuerdo sobre el presupuesto, tendrían que celebrar otra cumbre -algo complicado ante la cercanía de las elecciones alemanas- o aprobar un marco financiero año por año.

La jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, advirtió que los debates arrancaron con "posturas más distantes" y que nada hacía pensar que se pudiera lograr un consenso, lo que repitiría el fracaso del Consejo Europeo en noviembre, que terminó sin acuerdo.

Bajo la presión de los países más ricos del bloque, el presidente del Consejo Europeo prevé recortes adicionales de más de 15 mil millones de euros a su anterior propuesta sobre el presupuesto comunitario, que lo dejaría ahora en unos 958 mil millones de euros para los siete años (menos del 1% del PIB europeo).

Pero el Reino Unido quiere rebajarlo más aún, hasta dejarlo al menos en unos 945 mil millones de euros. "La UE no debe ser inmune a las presiones que tenemos para reducir el gasto" advirtió el primer ministro británico, David Cameron.

Las divisiones son claras: de un lado están los contribuyentes netos que quieren gastar poco (Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Alemania, Austria, Holanda y Finlandia) y de otro, los amigos de la cohesión, liderados por Francia e Italia, que quieren que este presupuesto ayude a compensar los recortes que se les exigen en los presupuestos nacionales y sirvan para reactivar el crecimiento.

Italia, de hecho, amenazó con vetar cualquier acuerdo que "no respete las líneas rojas" que estableció.

El presidente francés, Francois Hollande, advirtió que no dará su visto bueno a ninguna propuesta sobre el presupuesto que "olvide la agricultura e ignore el crecimiento". Francia, Italia y España están alineadas en defensa de la PAC (Política Agrícola Común, principal partida del presupuesto comunitario).

Van Rompuy deberá hacer malabarismos para dejar a todos contentos. Pero como dijo un diplomático, la idea es que todos regresen a sus países "lo menos insatisfechos posible". La gran incógnita es saber cuánto están dispuestos a ceder. Londres quiere mantener también intacto el "cheque británico", la compensación que Reino Unido recibe de sus socios de la UE desde 1984 por no beneficiarse de la PAC.

El primer ministro británico, David Cameron, se encuentra en una situación incómoda: hace quince días anunció un referéndum para que los británicos decidan, en principio, antes de que termine 2017 si desean permanecer en la UE.

Tras el anuncio, el premier británico aumentó su popularidad en los sondeos y logró calmar a la creciente ala antieuropea de su Partido Conservador. Pero ahora no querrá perder los apoyos ganados. Alemania —impulsora de la austeridad en Europa— ve también con buenos ojos los recortes presupuestarios que exigen los británicos.

España acude mejor parada a esta cumbre que a la de noviembre, cuando el presidente del gobierno logró compensaciones específicas para el sector agrario (500 millones de euros) y las políticas de cohesión (2,800 millones de euros), las partidas que más fondos recibe su país de los europeos.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, no hizo declaraciones a la prensa, en medio del escándalo de corrupción que involucra a su gobierno. Ahora la cuarta economía de la zona euro intentará "salir bien en los puntos que nos interesan", indicó una fuente diplomática. España quiere seguir formando parte de los receptores netos (los países de la UE que reciben más de lo que aportan).

Van Rompuy prevé anunciar además la ayuda de unos cinco mil millones de euros para fondos destinados a fomentar el empleo juvenil en las regiones más afectadas de la zona euro.

Todo indica que los nuevos recortes se concentrarán en infraestructura (transporte y telecomunicaciones) asuntos exteriores y la administración de la UE (especialmente sueldos y pensiones de los funcionarios), que podría sufrir una reducción de entre dos mil y 2,500 millones de euros.

Y el programa llamado Connecting Europe (conectando Europa) "es el que sufrirá un buen tajo" de diez mil millones de euros, dijo una fuente europea. Pero incluso en caso de que los veintisiete alcancen un acuerdo --que debe se aprobado por unanimidad--, éste tendrá que ser sancionado por el Parlamento Europeo (PE).

EFE