— EFE
4 de septiembre de 2013 / 05:37 p.m.

Ginebra • Jordania, Irak, Turquía y el Líbano, países que en conjunto ya han recibido a dos millones de refugiados sirios, expresaron hoy su voluntad de mantener sus fronteras abiertas para ellos, pero alertaron que hace tiempo han superado su capacidad de acogida y no saben hasta dónde podrán soportar.

Los ministros de Exteriores de los tres primeros y de Asuntos Sociales del Líbano se reunieron hoy bajo los auspicios del alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, en un intento por adoptar un enfoque común frente a la situación crítica que afrontan.

 

Si bien la huida de población de Siria empezó en 2011, primer año del conflicto armado en ese país, y continuó el año siguiente, la aceleración de este fenómeno ha sido espectacular en los últimos seis meses, cuando un millón de sirios abandonaron su país, la misma cantidad que en los dos años anteriores.

 

 

En una rueda de prensa, el ministro jordano de Asuntos Exteriores, Nasser Judeh, dijo que su país -con unos 620.000 refugiados- hace tiempo superó el techo de lo que creía que sería soportable.

 

 

"Si alguien me pregunta cuál es el límite de lo que podemos soportar, pues yo diría que estamos muy por encima de él. Es una cuestión de alojamiento e infraestructura, y nosotros hemos ido más allá de nuestra capacidad", aseguró.

 

Los refugiados sirios ya representan el 11 por ciento de la población jordana, con 140.000 alojados en campamentos y 480.000 que se encuentran en pueblos y ciudades.

 

Una línea similar mantuvo el ministro libanés de Asuntos Sociales, Wael Abu Faur, quien dijo que la política de puertas abiertas hacia el pueblo sirio "no es cuestión de voluntad, sino de capacidad".

 

Agregó que "las cosas en el Líbano siempre tienen que ver con la demografía, y este tema preocupa a todos", en referencia a que un millón de sirios -de los cuales 720.000 son refugiados registrados- ya suponen el 18 por ciento de la población nacional.

 

Para Turquía, con 464.000 refugiados, una de las mayores preocupaciones es que, con su política de puertas abiertas, "estemos ayudando a una limpieza étnica", ya que ahora hay más pobladores de ciertas zonas de Siria viviendo en campamentos turcos o jordanos que en sus áreas de origen, explicó su ministro de Exteriores, Ahmet Davutoglu.

 

Sostuvo que para su país el "peor escenario" sería que en los próximos dos o tres meses, como consecuencia de ataques químicos o por el temor a ellos, "hubiese medio millón de refugiados más... ¿Cuál sería nuestra capacidad entonces?", se preguntó.

 

Por su parte, Irak acoge a 160.000 refugiados, tras un repentino aumento de las llegadas en las últimas dos semanas, durante las que entraron a la región autónoma de Kurdistán (norte del país) más de 40.000 sirios.

 

Su ministro de Relaciones Exteriores, Hoshyar Zebari, pidió hoy a los países donantes que brinden más asistencia a los Estados que están recibiendo a estos refugiados y a los organismos humanitarios de la ONU que trabajan en su favor.