DPA
4 de mayo de 2013 / 05:30 p.m.

San José • La visita del presidente estadunidense Barack Obama a Costa Rica abrió una nueva era en las relaciones entre Washington y los países de América Central, y ha dejado servida en la región una mesa llena de expectativas en el campo político, económico y social, aunque no hubo ningún acuerdo sustancial entre las partes.

Obama llegó a Costa Rica el viernes por la tarde para una visita de 22 horas, en la que mantuvo un encuentro bilateral con la presidenta Laura Chinchilla, posteriormente un intercambio de impresiones con los gobernantes de los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Aunque los mandatarios del área tuvieron libertad para plantear diversos temas, las preocupaciones de Estados Unidos sobre la seguridad y la lucha contra el narcotráfico fueron siempre el "plato fuerte" en las dos citas sostenidas entre el jefe de la Casa Blanca y sus colegas de la región.

Tras el encuentro con Chinchilla, Obama dijo en conferencia de prensa que su gobierno no cree que la salida meramente militar sea la más conveniente para enfrentar el flagelo del negocio del narcotráfico y el crimen organizado en los países de América Central.

El mandatario pareció reconocer parte de la culpa, al admitir que el problema de las drogas no sólo tiene que ver con la producción, sino en parte con el consumo, en cuyo combate Estados Unidos ha invertido 30 mil millones de dólares, cifra que tampoco es suficiente, según palabras del gobernante.

En ese sentido, durante una cena-reunión sostenida en la noche del viernes en el Teatro Nacional de San José, Obama y sus colegas del istmo hablaron sobre la necesidad de abordar el tema del combate a las drogas de una forma "integral".

En este sentido, Obama insistió durante la conferencia de prensa ofrecida tras la reunión con Chinchilla en la importante de crear condiciones económicas y sociales que resten base a la actividad del narcotráfico.

"El presidente Obama se llevó una grata recomendación que él considera oportuna, de que no sólo hay que trabajar en la represión del delito, sino que también hay que trabajar en la prevención", dijo el gobernante de El Salvador, Mauricio Funes, tras la cita con el mandatario de los Estados Unidos.

En la conversación, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, también habló sobre su iniciativa, lanzada hace casi un año, destinada a entablar un debate sobre la despenalización de las drogas, propuesta que no es del todo bien vista por Washington.

En todo caso, Pérez Molina dijo que la visita de Obama a la región abre nuevas espectativas a Centroamérica en diversos campos, además de la seguridad.

Obama dijo que el Acuerdo de Libre Comercio existente entre su país y Centroamérica debe servir de instrumento para un mayor relanzamiento del comercio y la creación de oportunidades de empleo y educación en el área.

Este sería uno de los puntos en agenda que el presidente estadunidense tenía previsto abordar durante un encuentro con empresarios de la región que se realiza desde el viernes en la capital costarricense, actividad con la cual Obama dará por finalizada su visita a Costa Rica.

Obama, por otro lado, expresó su interés en la posibilidad de que los países del SICA abran espacio a eventuales inversiones de los Estados Unidos en el campo de las energías renovables y "limpias".

Asimismo, se llevó bajo el brazo una solicitud de la región para que los países del área puedan recibir suministros de gas de parte de Estados Unidos bajo alguna condición preferencial.

"Hay una apuesta importante del presidente Obama a la generación de energía y hay un compromiso de que, cuando tome la decisión de aumentar la producción y exportación de gas para el mundo, tome a Centroamérica en cuenta", aseguró Funes.