MARÍA JOSÉ CANTÚ | MILENIO DIGITAL
15 de agosto de 2015 / 02:54 p.m.

Ciudad de México.- Viven la primera década de su vida y afirman con seguridad que de grandes serán actores y cantantes. Ellos son Sergio Maya, Fernando Barrón, Óscar Aguilar, Paulina Sandoval, Nicole Romero y Natalia Quiroz, el grupo de niños que alternan los personajes de Nala y Simba en el musical de El rey león.

Aunque el ciclo escolar no ha iniciado para los niños que se dedican a la actuación no hay vacaciones, menos cuando su trabajo está en una obra que ofrece funciones seis días a la semana; sin embargo, los pequeños toman la responsabilidad con diversión, y sin egos ni envidias se han convertido en un grupo de amigos.

“A veces nos vamos a las plazas todos, aparte de actuar, que nos gusta mucho, la pasamos muy bien en los parques de diversiones”, declara Sergio

Faltan tres horas para la función y en un parque cercano al Teatro Telcel, los niños se reúnen para jugar. En el camino, el grupo se organiza para cantar y saludar a la gente y la inocencia de su infancia les resulta un buen método publicitario. Con ellos van sus madres, quienes parecen regresar a su niñez y se divierten también.

Su energía es infinita, lo que les ha permitido trabajar sin padecer los estragos del cansancio y al mismo tiempo cumplir con la rutina de un niño común.

“Mientras tuvimos los ensayos no fuimos a la escuela, porque nos llevaban todo el día, pero ahora que damos función solo tenemos que estar hora y media antes para prepararnos y algunas veces los días son más largos que otros”, dice Paulina.

La seguridad de formar parte de El rey león es un gran paso en la carrera que desean prolongar, los peques aceptan gustosos la disciplina que demanda el musical.

Por ello es común apreciar en ellos una actitud positiva ante cada una de sus obligaciones, como hacer una serie de trabalenguas y calentamientos vocales antes de presentarse al público.

Así como también atender las recomendaciones que el elenco de adultos, conformado por Carlos Rivera, Fela Domínguez, Flavio Medina, les hacen para desarrollar su trabajo lo mejor posible arriba del escenario.

“La relación es muy padre, ellos nos dan a todos muchos consejos, nos enseñan la pose de Nala y Simba, también el saludo y nos dan técnicas de actuación”, comparte Óscar.

Los seis niños coinciden en que es un sueño hecho realidad pararse cada noche en un escenario ante cientos de personas, pero con la ligereza de su edad no postergan la diversión y se enorgullecen de sus pininos.

“Me divierte mucho, y cuando mis compañeros (de la escuela) supieron que participaba se pusieron muy felices, hasta mis maestras me preguntaban cómo era todo aquí”, comentó Nicole.

Después de un paseo por el parque los pequeños se despidieron con la mano simulando una garra un rugido al unísono y pues los camerinos del teatro Telcel los esperaban para prepararse y salir a escena.

El origen

La puesta se estrenó en Broadway en 1997 y a México llegó por primera vez bajo el mando de Ocesa.

La producción planea que esta temporada se extienda por más de un año en el teatro Telcel.