14 de marzo de 2013 / 07:06 p.m.

El diario estadunidense The Washington Post pide hoy en uno de sus editoriales una "investigación completa" sobre la muerte del disidente cubano Oswaldo Payá que además cuente con el apoyo del Gobierno de EU.

""La muerte del disidente cubano merece una investigación completa, con el apoyo de Estados Unidos"", reza el subtitulo del texto, cuyo titular es "El significado del silencio".

""Nelson Mandela estuvo encerrado en Robben Island. Andrei Sakharov estuvo exiliado en Goeky. Vaclav Havel fue metido en una cárcel en Praga. Aung San Su Kyi estuvo en arresto domiciliario en repetidas ocasiones. Todas estas voces valientes y disidentes fueron acalladas en algún momento por regímenes autoritarios, pero al final, encontraron su camino a la libertad"", dice el texto.

""Oswaldo Payá nunca tuvo esa oportunidad"", añade.

El diario se remite además a una reciente entrevista que realizó al español de Nuevas Generaciones Ángel Carromero, quien conducía el coche que sufrió el accidente en el que murió Payá, y quien aseguró que el vehículo sufrió una embestida por detrás causada por otro automóvil.

El editorial reconoce las declaraciones emitidas desde la Casa Blanca, que le "dieron tributo" al morir, así como su rechazo a las detenciones de otros activistas durante su funeral, pero reclama la reacción de la Casa Blanca ante las afirmaciones de Carromero.

""En la pasada semana, desde que la entrevista a Carromero fue publicada, la administración no ha dicho una palabra"", reclama.

""¿Y si hubiera sido Sakharov, Aung San Suu Kyi, Mandela o Havel a quienes les sacaron de la carretera? ¿No hubieran dicho nada? Ante esta crítica circunstancia, con nueva información en la mano, Estados Unidos no debe ser cómplice en silencio de quien asesinó a Oswaldo Payá"", concluye.

Payá fue el impulsor, hace más de una década, del "Proyecto Varela", una iniciativa avalada por miles de firmas para promover una transición democrática en Cuba y fue el primer opositor cubano a quien el Parlamento Europeo otorgó, en 2002, el premio Sájarov a los Derechos Humanos y la Libertad de Pensamiento.

El disidente cubano, de 59 años de edad, era el líder del Movimiento Cristiano de Liberación de Cuba y falleció en aquel accidente junto al también activista Harold Cepero, de 31.

 EFE