21 de junio de 2013 / 04:49 p.m.

Las masivas protestas en Brasil y los duros enfrentamientos entre la policía y los miles de manifestantes ya se cobraron la segunda víctima fatal. Esta mañana falleció un recolector de basura en Belén, tras inhalar anoche el gas lacrimógeno que lanzó la Policía Militar para disuadir a quienes protestaban contra el gobierno de Dilma Rousseff, según consignó hoy el diario Folha de Sao Pablo.

El hombre tenía 54 años y fue identificado como Cleonice Vieira. Ayer, luego de las manifestaciones de más de un millón de personas se desbordaran en varios lugares con saqueos y duros enfrentamientos con la policía, se conoció la primer víctima. En el municipio paulista de Riberão Preto, tres personas fueron atropelladas por un auto que intentó romper el bloqueo que manifestantes montaron en una avenida; uno de los heridos murió.

Según detalló Folha, el hombre que falleció esta mañana estaba trabajando anoche en la limpieza del centro de Belén, situada al norte del vecino país. Cuando la protesta social en esa localidad se radicalizó, el barrendero se protegió, junto a varios compañeros, en el monumento a un tranvía, restaurado para la visita turística. Después de que la policía lanzara los gases lacrimógenos, el hombre sufrió un paro cardíaco y fue socorrido, pero no sobrevivió.

Batallas campales de ayer estallaron entre manifestantes y la policía en Río de Janeiro, Porto Alegre, Belén, Vitoria y Campinas, seguidas por asaltos a bares, saqueos de negocios, destrucción de edificios públicos y vandalismo generalizado. Todo esto envuelto en gases lacrimógenos y humo de fogatas, bajo una lluvia de balas de goma y piedras.

Frente a la persistente turbulencia social, la presidenta Dilma Rousseff decidió cancelar un viaje a Japón que tenía previsto para la semana próxima y hoy tendrá una reunión de emergencia con su gabinete.

La policía militar brasileña evacuó hoy el edificio que alberga los ministerios de Cultura y del Ambiente, en la llamada Explanada de los ministerios de Brasilia, tras una amenaza anónima de bomba, según reportó el diario Correio Braziliense.