MARCELA PERALES @marce_reportera
10 de octubre de 2016 / 08:08 a.m.

MONTERREY.- “Me llamo Silvia Andrade Jalón, tengo 43 años. Era modelo, parecía que no pasaba nada, pero en realidad cargaba con una enfermedad que cambió mi vida para siempre".

Silvia fue diagnosticada con trastorno bipolar, una enfermedad con la que lucha desde hace más de una década.

"Comenzó con una depresión muy fuerte que se manifestaba también con trastornos de sueño que afectaron mucho en mi trabajo y eso fue lo que me llevó a ver un psicólogo y el psicólogo me llevó a hacer muchos exámenes, entre ellos químicos y ahí detectaron que tenía bipolaridad", contó Silvia.

Es ecuatoriana y vive en Monterrey desde hace seis años. Es periodista y publicista también.

Tenía 33 de edad cuando le fue detectado el trastorno bipolar, fue hasta entonces que entendió los episodios de depresión conjugados con manías severas que le aterraban constantemente.

"Lo máximo que llegué a hacer por una depresión, fue estar en la cama, no bañarme, no comer durante un mes, comer lo mínimo para substituir", recordó.

"Cuando estoy en el otro episodio es como si muchas pelotitas se vinieran a tu cabeza, de repente comienzas a pensar muchas cosas que no tienen sentido".

"Los episodios de manías son los más peligrosos porque tomas decisiones que son irrevocables", dijo.

Su bipolaridad no tiene cura, solo puede controlarse y es un trastorno reconocido como enfermedad mental.

"Las enfermedades mentales son enfermedades del sistema nervioso central que impacta sobre la manera de sentir, pensar y actuar", explicó el especialista Arturo Garza.

"Se tiene la idea de que el cerebro pueda estar gobernado por la voluntad y que por ende voy a poder controlar el cerebro, sin embargo, esto no ocurre”, dijo.

"No razonas, no puedo razonar bien. Los episodios son largos, de dos semanas en adelante, ya sea de depresión o de manía", mencionó Silvia Andrade.

Según el Centro de Salud Mental, los cuatro trastornos reconocidos como enfermedades mentales son la ansiedad, depresión, esquizofrenia y bipolaridad. Las primeras dos son curables, no así la esquizofrenia y bipolaridad que además del cerebro, afectan el resto de la salud, incluyendo la sexual, y también son propensos al suicidio.

"Los bipolares somos maníacos depresivos, en la etapa de depresión no tienes ganas de tener relaciones sexuales, estas muy mal, en la etapa de manía se incrementa el lívido, eso es cierto", señaló.

Se estima que en Nuevo León el 8 por ciento de la población tiene el trastorno de ansiedad, el 3 por ciento el depresivo.

El 1.5 tiene bipolaridad y el uno por ciento esquizofrenia, y estas cifras son similares a los parámetros internacionales.

“Pueden perder trabajo, empiezan a aislarse, conflictos, divorcios y pueden caer en una situación extrema de gravedad que pueden pensar en mejor ya no vivir y quitarse la vida", dijo el doctor Arturo Garza.

Mañana le diremos la situación actual de los hospitales psiquiátricos en el Estado y el testimonio de Roberto quien tiene esquizofrenia desde hace más de dos décadas.