MARCELA PERALES
6 de septiembre de 2016 / 07:46 a.m.

MONTERREY.- La historia de Erik Leal Ibarra fue distinta a las demás cuando decidió ingresar al Seminario.

El ahora Sacerdote tenía 19 años cuando inició la vocación sacerdotal, y contrario a muchos casos, su familia no solo lo aceptó, sino que además aplaudieron aquella decisión.

“Lo que tenemos en común en la familia es el amor a Dios y a la Virgen de Guadalupe, quiero decir esto porque fue por ahí por donde empezó este camino” “Mi abuela acá en Monterrey pedía mucho por las ordenaciones sacerdotales en sus rosarios. Aunque nunca me lo pidieron y nunca me lo dijeron, de alguna manera influía lo que ellas hacían"

El joven cuenta que cuando era adolescente solía acompañar a su abuela a la Casa del Seminario ubicada en Allende, donde atendían a Seminaristas de otras diócesis de la Sierra Tarahumara.

De ahí nació su gusto por la vocación, aunque al principio tenía dudas de si en realidad ese era su camino y fue hasta años después que lo confirmó.

“Los seminaristas que estaban estudiando decían, ahí viene el semi, ahí viene el semi, y yo decía, no, no, yo no. Tenía 17 años y aunque había experimentado el llamado de Dios, siempre había cierto temor a entrar”

“Decido que si quiero seguir en el Seminario. Yo le dije a Jesús te amo y poder expresar esas dos palabras fue para mí fue decir de aquí soy. Me decidí y ya pasaron 10 años de eso”

Erik perseveró y se ordenó como Sacerdote el pasado mes de agosto. No fue fácil como muchos pensarían, en 10 años de formación en el Seminario, tuvo que cumplir con 7 mil 80 horas de oración comunitaria, 11 mil 200 de estudio y 8 mil de servicio comunitario.

El equipo de Telediario tuvo acceso al Seminario Menor, en donde Erik, mostró las instalaciones y platicó un poco de lo que se hace ahí adentro y que muy pocos conocen o se imaginan.

“La vida en el Seminario es a todo dar"

“Cuando vienen a visitarnos la gente nos dice, oye pensábamos que siempre estaban en la capilla orando”

Uno de los grandes mitos del Seminario es la oración permanente. Erik señala que todos los días tienen actividades diferentes como voleibol, basquetbol y futbol.

También llevan clases de música, canto, natación, ajedrez y dominó, realizan diversos juegos y estudian la universidad en salones y laboratorios comunes. Erik es uno de los 509 Sacerdotes que existen en Nuevo León, lo que equivale a uno por cada nueve mil habitantes.

A decir del Seminario de Monterrey y aunque no existe una regla internacional, esta cifra obedece a una falta de sacerdotes, pues en los últimos seis años se ha mantenido la tendencia de 6 a 12 ordenaciones por año. El Estado que más sacerdotes tiene es Guadalajara con mil 116, es decir, uno por cada 3 mil habitantes.

El Director Espiritual del Seminario de Monterrey acepta que los casos de pederastia u homosexualidad que se han presentado a nivel mundial, influyen para que la creencia baje y sean menos los jóvenes interesados en ser Sacerdotes, pero también existe la parte cultural.

“Yo creo que tiene que ver también con la cultura regia, somos una cultura emprendedora, de mucho crecimiento, de mucho avance, entonces la vocación sacerdotal pues no verdad"

Del Seminario de Monterrey han egresado 205 seminaristas, entre ellos 13 Obispos y 3 arzobispos.