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Cumple Vargas sueño a paisanos

El delantero felino visitó a unos viajeros chilenos que salieron de su país de orígen y planean llegar a Alaska en una 'motor-home'.

Eduardo Vargas es uno de los jugadores más importantes de Tigres, ídolo en Chile, y en los últimos días hizo posible que unos paisanos suyos se sintieran como en casa gracias a su generosidad.

Y es que “Turboman” cumplió el sueño de unos chilenos que se han vuelto muy famosos en los últimos meses.

Se trata de la “Familia Callejera”, unos chilenos originarios de la ciudad de Talca, que desde julio del 2017 emprendieron un largo viaje, una aventura soñada, desde su tierra en el sur del continente americano hasta llegar a Alaska en el extremo norte de América.

Después de haber recorrido alrededor de 7 mil 500 kilómetros en “La Cholita”, un motor-home, que adquirieron en el 2015 con sus ahorros, esta familia conformada por Antonio Carrasco, su esposa Cecilia Parra y sus dos pequeños hijos: Santiago (8) y Facundo (2), está ahora en Monterrey.

El viaje lo iniciaron además con su perrita Lucky, que lamentablemente se les perdió en Colombia y no la pudieron rescatar.

Hace unas semanas llegaron a tierras regias y como aficionados al futbol querían conocer a Eduardo Vargas y empezaron a tratar de contactarlo, hasta que la esposa del jugador, Daniela Collet, hizo posible el encuentro, justo antes del partido de Concachampions ante el Saprissa.

La familia “talqueña” llegó al hotel de concentración, estacionaron “La Cholita” y al poco tiempo se encontraron con el ídolo chileno, a quien el pequeño Santiago soñaba conocer.

La historia de sus paisanos conmovió al atacante de Tigres, que no lo pensó dos veces y les pagó una habitación en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, ahí donde concentran los felinos, con cuenta abierta para comida y todo lo que necesitaran.

Además, Vargas les regaló boletos para acudir al partido ante Saprissa, lo que esta familia disfrutó al máximo, salieron contentos por el ambiente del “Volcán” y además enfundados en camisetas del equipo que “Edu” también les regaló.

Pero ahí no acabó la cosa. Desafortunadamente “La Cholita” se les descompuso, empezó a sufrir los estragos del largo camino recorrido y mientras ellos buscaban encontrar un mecánico que los pudiera ayudar, una vez más Eduardo Vargas se hizo presente para costear la reparación del motor-home.

“Bueno ese mismo angelito que nos regaló ése espectacular momento (estancia en el hotel y boletos para el estadio), ahora nos está ayudando a reparar a Cholita (casa rodante) para que siga rumbo, junto a su tripulación”, escribió Antonio Carranza en su página de facebook.

La página se llama “Familia Callejera” en esta red social y ahí es donde muchas personas de todos los países que han recorrido desde Chile los siguen en su travesía, pero además los ayudan con lo se va necesitando.

“No nos ha dejado solos en ningún momento!! Él mismo que nos contactó, nos visitó en nuestra casa, nos regaló parte de su restringido tiempo como deportista de alto nivel. Y nos ha apoyado en todo momento mientras estamos acá.

“Definitivamente nos conformábamos con que nuestro hijo pudiera conocerlo 10 minutos y sacar una linda foto! Y cumplir sus sueños como niño. Pero Eduardo Vargas y el universo han hecho de esto algo más que una simple visita”, recalcó el padre de familia.

Por lo pronto, esta “Familia Callejera” está lista para seguir su camino, tomar rumbo a Estados Unidos y recorrer los poco más de 7 mil kilómetros que los separan de su destino final en Anchorage, Alaska.

Y seguramente, aunque la distancia marque un alejamiento, Eduardo Vargas seguirá al pendiente de sus paisanos para saber cómo les va y qué necesitan para completar su travesía.

¡Grande Edu Vargas!