Pasar al contenido principal
+

Próximos 5 días

Pronóstico en video

Un buen técnico no es la única solución

El técnico nacional que sea elegido para el próximo proceso mundialista deberá estar respaldado por una buena estructura desde la Femexfut.

Mexsport

Me gustaría pensar que el puesto de director técnico en la Selección de fútbol mexicana es solo algo futbolístico, sin embargo, creo que todos los que conocemos el balompié de nuestro país sabemos que no funciona de esa forma.

El puesto de seleccionador en este país tiene que ver hasta con la farándula, muchas veces sobrepasando la línea de lo personal y que termina por desestabilizar las opiniones deportivas que deba haber en un proceso. Con Miguel Herrera fue el tema de la hija o familia en general, con Juan Carlos Osorio se habló de infidelidades. Habrá gente que recordará más eso que los temas futbolísticos.

Tenemos una idea colectiva sobre la elección de un entrenador, se piensa que la llegada de 'x' persona puede hacer un cambio radical por el simple hecho de tener el poder de elegir jugadores, aunque por supuesto que toda selección va a dejar dudas que se van a exagerar en lo negativo, y cuando haya muchas críticas positivas hay que tener cuidado, porque seguramente el encargado de hacer la lista ya tomó el papel de “queda bien” con la prensa, porque se ha de sentir muy bonito que te aplauda el Estadio Azteca después de que se la pasaron hablando muy bien de ti en todos los programas.

Ricardo Ferretti es el que la mayoría de la gente quiere para tomar ese puesto de seleccionador, además de ser el favorito de Guillermo Cantú por la gran amistad que los une. Ferretti siempre se ha comportado como un caballero que cuida su trabajo y no muerde la mano que le ha dado tanto en los últimos años, siendo respetuoso con su institución y no un promotor de sí mismo.

¿Va a ser o no el Tuca quien dirija a México rumbo a Qatar 2022? Si no es él, ¿quién son las otras opciones de la Federación para tomar el puesto?

Antes que pensar solo en esa idea del que estará al frente de la selección, debemos entender una cosa: cualquier técnico nacional o extranjero que llegue, no va a traer un método mágico de trabajo para solucionar los problemas futbolísticos que este país tiene. Si pensamos que trayendo a Pep Guardiola, Joachim Low o Didier Deschamps vamos a ser campeones del mundo, estamos con toda razón en un nivel medio-bajo.

En la escuela pensamos que si cambian a un profesor, vamos a mejorar como alumnos; en el trabajo tenemos la idea que de tener otro jefe seríamos mucho mejores empleados, porque siempre nos olvidamos de las estructuras y queremos que el líder sea el que tome decisiones 100% precisas para enderezar un rumbo resquebrajado.

El reto de México no debería ser convencer a técnicos a base de dinero. Los problemas en el fútbol sí se resuelven con inversiones grandes, pero no solo en pagar un sueldo, sino en una estructura que, hablando de nuestro caso, no depender de uno o dos jugadores, no esperar a que llegue un entrenador para definir una idea de juego y mucho menos hacer casi intocables a algunos seleccionados.

Hay futbolistas que son convocados y participan como si hicieran el favor de jugar y de honrarnos con su presencia, y todo eso sucede porque no tienen un suplente de calidad. Porque durante algunos años era Chicharito Hernández y nada más, porque no tarda en ser Layún o nadie más, porque es Guillermo Ochoa o nadie más, y eso tiene que ver directamente con la incapacidad de hacer procesos formativos donde el talento destaque, y no por reglas de debutar jóvenes, sino porque se desarrolle y pueden llegar a primera división o al extranjero por méritos propios.

Ricardo Ferretti, Fulano, Mengano, Zutano y Perengano no son magos. Cualquiera que llegue necesitará una estructura de trabajo, respaldada por una Federación de fútbol, porque a esta altura de conocer los casos de Islandia, Alemania, Francia, Bélgica o hasta China, es imposible que en un país tan lleno de fútbol queramos seguir dependiendo del que se sienta en la banca.

Vamos a hacer por primera vez las cosas bien, por favor.