Pasar al contenido principal
+

Próximos 5 días

Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
Lunes
Martes

Pronóstico en video

Una derrota ¿merecida?

El descalabro en León desnuda deficiencias que habían aparecido en juegos previos, pero que los triunfos cubrieron.

EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR

El sábado por la tarde noche hubo un partido de rachas. León tenía 4 triunfos consecutivos y Tigres 6 encuentros sin perder, al final del partido algo de esas rachas tendría un notorio cambio.

Mirar la alineación de Tigres en los últimos tres partidos nos daba una clara muestra de ?equipo que gana, equipo que repite?. Ricardo Ferretti venía de obtener dos triunfos por la mínima, había conseguido un par de partidos sin recibir gol y a muchos parecía darles tranquilidad.

PRIMER TIEMPO

Era bastante notorio que las distancias entre líneas de Tigres son más grandes, tiene que ver directamente con prescindir de los extremos. Jurgen Damm está lesionado, Damián Álvarez no parece lo mejor para 90 minutos y Javier Aquino juega como interior.

León entendió esto y de inicio no parecía estar presionando tanto la salida, lo que intentaba era cortar las líneas de pase interiores de Tigres, así lograrían ir desactivando uno a uno los circuitos de avance, lo que hizo que Ferretti tuviera que aceptar eso que no le gusta tanto: salir directos, Enner Valencia era el receptor y por ello tuvo mucha movilidad.

Los primeros 45 minutos tuvieron seis aproximaciones de Tigres, pero solo una con dirección de arco. León pese a solo tener el 27% de posesión se notaba cómodo, Tigres controlaba con balón pero no lograba dominar el juego ofensivo.

SEGUNDO TIEMPO

El problema más grande para Tigres era no tener amplitud, no había quien hiciera ancha la cancha y es ahí donde Aquino aparece cada vez más cercano a la banda de la izquierda y es un pasillo de escape para el balón interior, buscó diagonales, paredes y centros desde esa zona.

Díaz tenía a su equipo ordenado, aunque Tigres mejoraba tampoco podía crear muchísimos ataques. Mosquera aislaba a Gignac, González a Valencia y Edu Vargas tenía alguna conducción desde medio campo hacia tres cuartos de canchapero no pasaba nada más.

Conforme pasó el tiempo, Elías Hernández tenía una presencia importante en el área por el carril interior derecho. Algún tiro cruzado desviado, una conducción hacia dentro que la defensa quita. Parecía no ir más allá, hasta que en una movida rápida, Montes encuentra el hueco y Elías halla el gol, el 1-0 que sería letal.

CONCLUSIONES

No hay una forma analítica y fría de decir que Tigres fue terrible, pero es cierto que tiene muchas deficiencias que ya había mostrado contra Tijuana y Chivas, y ahora lucen más porque el resultado es negativo. Quedan seis juegos para recuperar lesionados, aumentar el nivel y resolver problemas que un posible campeón no debería tener.




gw