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¿Por qué surgieron los abucheos en el Volcán?

Eduardo Torres explica por qué surgió la inconformidad de la afición luego del mal partido que dio Tigres ante Veracruz en el Volcán.

EDUARDO TORRES | @edutorresr

Otra vez la afición quedó insatisfecha, y quizá de nuevo las sensaciones se exageran con respecto a lo que es la realidad. ¿Hay motivos reales o es solamente una voz popular que hace mucho ruido aunque no necesariamente tengan la razón?

El fútbol es uno de los mejores fenómenos socioculturales, económicos y deportivos que yo he podido conocer y vivir desde diferentes puntos: como aficionado, como jugador de barrio, con algún trabajo en algún club, desde los medios de comunicación y como consumidor de productos indumentarios o souvenirs de equipos varios.

En el texto previo al encuentro abordé el tema de lo complicado que se le vuelven a Tigres los equipos fáciles en el papel, y la noche del martes ante Veracruz no fue ni blanco ni negro. No fue el partido más difícil de la temporada, mucho menos el más sencillo. Los momentos del juego estuvieron bien marcados, Tigres se puso encima del rival pero quizá sin tanta organización, Veracruz se acercó muchas veces al arco de Nahuel pero solo una vez su balón tuvo dirección de portería, en contra parte Melitón Hernández por momentos fue figura del equipo veracruzano. Lo evidente no se niega.

Entonces, ¿de dónde salen los abucheos que explotaron al final del partido? De la inconformidad al no ver un fútbol espectacular, el que cualquier aficionado consumidor de este fenómeno social, cultural, económico y deportivo desea ver. Ataques al espacio, correr por las bandas y consumir el partido entre goles y festejos, como pasó en la primer jornada del campeonato. Pero como dijo Jesús Dueñas, eso no es lo más normal.

Eran 3 minutos y Tigres ya iba arriba, y muchos esperaban esa cascada de goles soñada que jamás llegó. El funcionamiento estuvo lejos de ser perfecto, pero tampoco se acercó a ser terrible. Hay muchos más errores individuales que colectivos, ni siquiera es que haya tantos problemas en la dirección de partidos por parte de Ferretti, aunque muchos quieran creer que sí los hay en demasía.

Unos recurren a criticar la forma, otros defienden con el argumento de la posición en la tabla. Ambos son correctos, pero lo más importante es que son situaciones que no deberían ir por separado: una buena forma de juego debería darte una buena posición en la tabla, el tema luego es que sale a flote la frase ?pero en liguilla Tigres se enciende? y esto, por los últimos torneos, parece tener mucho de verdad, o al menos de probabilidad.

Los abucheos surgen por la necesidad de disfrutar, y seguramente si el próximo sábado ante Toluca hay racimos de goles (aunque difícilmente sucederá) se cambiará por aplausos, o si la forma es mucho más dinámica que de posesión también se tendrá la simpatía, pero falta el punto más importante: el jugador.

Todo futbolista debe entender que ni el aplauso ni el abucheo deben ser absolutos en su cabeza, el aficionado quiere sentir, sufrir, gozar, gritar y desquitarse del estrés diario, el futbolista tiene la responsabilidad de profesionalizar hasta su pensamiento y no dejarse llevar por lo mejor ni por lo peor. Hay muchos jugadores que deben mejorar aspectos de control, de ubicación y de pase/tiro para que luego errores básicos no le pesen en liguilla.

Tigres venció 1-0 a Veracruz, pero convenció a muy pocos.

SR