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Rayados: "Si no puedo ganar, voy a elegir cómo perder"

Rayados dio un gran partido ante un equipo que a pesar de los suplentes era mejor hombre por hombre.

EFE

Pasó lo esperado, lo más probable, lo obvio, lo lógico: Liverpool venció a Rayados. No hay por qué perder la realidad, fue una derrota, aunque para muchos nos quedará grabada como un “victoria moral”.

Klopp dejó a jugadores importantes fuera de este partido, como Van Dijk, Fabinho, Wijnaldum, Mané y Firmino, no hay por qué negarlo, es algo evidente, con todo y suplentes eran mejor equipo que Monterrey hombre por hombre, de una dificultad 10 de 10, baja a 9 de 10.

Los primeros minutos fueron de mucho dominio para el Liverpool desde la posesión de la pelota, a partir de ello se aproximaron al arco de Barovero, aunque también Rayados intentaba construir oportunidades buscando el espacio a la espalda de los centrales, y llegaba a lograrlo, aunque caía en offside o se fallaban las acciones.

El gol de Liverpool era esperado y cayó, Keita ingresó desde segunda línea sin marca y definió sin mayores problemas, parecía que estaba resuelto, pero solamente dos minutos después bastaron para que Rayados empate con el gol 100 de Funes Mori.

Ese fue un punto fundamental para mantener viva la esperanza en el juego, solamente un par de minutos estuvieron en desventaja los Rayados con el mejor equipo del mundo.

Sin lugar a dudas, lo más destacado del partido fue la defensa, eso le dio emotividad al encuentro, la lucha, la garra, la entrega. Barridas, juego aéreo, intercepciones, recorridos, apoyos, salidas, despejes. El primer tiempo defensivamente hablando fue de 9 puntos, no es de 10 porque recibieron un gol casi imposible de detener, pero el orden que tuvieron es para destacarse y que sea ampliamente reconocido.

Hubo un gran trabajo del cuerpo técnico para tener bien claro que debían desactivar, es muy amplio decir “hay que anular a Liverpool”, se tenía que ser preciso y se logró, tanto en ataque como en defensa. Estuvieron muy atentos a incomodar las posesiones, que Liverpool tuviera la pelota de forma estéril, y lo lograron.

Para la segunda parte Rayados tiene retos importantes, porque Klopp aumentó la altura de su presión, estaban mucho más arriba, y Monterrey tenía que sacar la pelota de esas peligrosas zonas, y todavía lograron hallar ocasiones de remate, algunas en jugada en movimiento y otra en tiro libre directo que atajó Allison, el mejor jugador del partido.

Cuando llegaron los cambios se complió: entró Sadio Mané, Alexander-Arnold y Firmino, 3 de los mejores en su posición de todo el mundo, en Rayados ingresa Layún, Maxi Meza y Jonathan González, hay grandes diferencias entre la forma de responder desde el banquillo.

El 2-1 definitorio cayó por grandes muestras de calidad recuperando la pelota, pisando la pelota dentro del área, y por supuesto definiendo en el momento 0, justo cuando se necesitaba y no fallaron. Al final Rayados tuvo un par de aproximaciones que desaprovecharon.

Monterrey se merece todos los aplausos, no porque se reconozca la derrota, sino la forma en la que enfrentaron un partido ante el mejor equipo del mundo, con suplentes y lo que gusten, pero que aún así tienen el nombre y un gran fútbol al que tenían que hacerle frente y lo hicieron.

“Si no puedo ganar, voy a elegir cómo perder”