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Un Clásico muy decepcionante

Ni Tigres ni Rayados se atrevieron a correr riesgos y el duelo regiomontano estuvo lejos de las expectativas.

Clásico 117
EFE

Desde diferentes ángulos fue un Clásico lamentable, pero en esta ocasión tocará hablar estrictamente de lo futbolístico, algo que terminó siendo muy decepcionante porque no estuvo a la altura de la expectativa que se creó durante los últimos días.

Las intenciones de un entrenador o equipo se notan desde la elección de jugadores, y en el primer minuto donde nos dimos cuenta que ambos equipos iban a jugar con carrileros y tres centrales, nos dimos cuenta que seguramente no sería el partido que habíamos imaginado.

Si existe un valiente totalmente honesto que se atreva a decir que Rayados intentó atacar como una de sus tres principales búsquedas del partido, quisiera conocerlo para decirle que no le creo. El plan de Diego Alonso parecía estar basado en tres situaciones.

  • Que Tigres no estuviera cómodo en campo rival, podía tener la pelota todo el tiempo que quisiera, pero que no supere a los contenciones

  • Aislar a Gignac hasta un punto donde se desespere, tenga que salirse del área y ser totalmente improductivo.

  • Guido Pizarro debía tocar la mejor cantidad de balones posible, incluso durante el primer tiempo tenía encima a Rodolfo Pizarro

Después de esas tres situaciones, si se prestaba el momento iban a tratar de atacar, o incluso con acciones a balón parado en centros o directos al arco, pero no hubo hay mucho más futbolístico que destacar del equipo visitante.

Lo que sí es llamativo es la cantidad de jugadores que se cayeron durante el partido, Basanta y Pizarro tuvieron que salir por lesión, otros jugadores estuvieron en el suelo y en el palco Diego Alonso se notaba desconcertado. Alguien no está haciendo bien su trabjo.

Ahora por el lado de Tigres, fue un 69% de posesión totalmente inútil. Parecía que no querían desbordar, que no les interesaba demasiado plantarse en el área rival para anotar, sino que estaban muy cómodos teniendo la pelota entre centrales, contenciones y carrileros.

Julián Quiñones fue el jugador que más estuvo activo por la banda derecha, no pudo rematar porque su función era centrar, y esto tampoco lo hizo de buena forma.

Haciendo un análisis muy básico y líneal, los atacantes de Tigres son mejores que los defensores de Rayados y no se pudo hacer nada. La creatividad individual de la gambeta puede vencer prácticamente cualquier defensa y la noche del domingo no apareció.

Me gustaría hacer un análisis muy detallado para sacar diferentes puntos de vista tácticos de qué pasó en el Clásico regio, pero sería innecesario al tener de vista lo evidente: fue un partido muy malo porque ninguno de los dos equipos se atrevió. Esto pudo haberse jugado sin arcos y no hubiera hecho diferencia.

Fue el Clásico regio más decepcionante que recuerde.