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Repudian vecinos muerte de padre de familia en asalto

El joven opuso resistencia y fue atacado por los ladrones con una navaja cuando se dirigía a su trabajo; fue sepultado en su natal Zacatecas.

| Agustín Martínez

GARCÍA.- Hasta el momento la Agencia Estatal de Investigaciones carece de pistas para identificar a los delincuentes que el pasado fin de semana asaltaron y asesinaron a un joven padre de familia, en el municipio de García.

Mientras las autoridades continúan la indagatoria y los habitantes de la zona repudiaron el hecho, la víctima fue sepultada en su natal Zacatecas en el transcurso del lunes.

Se trata de Carlos Morán Fabela, de 28 años de edad y quien habitaba en la calle Doctor Ruy Pérez Tamayo, de la colonia Valle de San Blas, en García.

Padre de una niña de tan sólo 9 meses, laboraba desde finales de 2014 como decorador de pasteles en un conocido negocio ubicado en la colonia Valle Verde, en Monterrey.

Sus vecinos lo describieron como una persona sumamente tranquila y servicial, cuyo sueño principal era superarse junto con su familia y ver crecer a su hija.

Sus restos ya descansan en Zacatecas, donde seguramente se quedarán en definitiva su esposa y la bebé.

La joven señora, de nombre Ana, no tiene el deseo de regresar a Nuevo León, a donde llegaron hace casi cinco años en busca de nuevas y mejores oportunidades, sin saber que aquí encontrarían el final.

Morán Fabela fue asesinado a puñaladas poco después de las 5:00 horas del pasado sábado 5 de enero en las calles José Eleuterio González y Doctor Pablo Valenzuela Valdez, en Valle de San Blas.

Acababa de salir de su casa, a unos 100 metros de allí, para esperar el camión y dirigirse a la pastelería donde trabajaba.

De pronto fue interceptado por varios desconocidos con aspecto de pandilleros, quienes lo amenazaron con navajas y le ordenaron la entrega de sus pertenencias.

Opuso resistencia y fue atacado sin piedad por los desconocidos, quienes lo despojaron de su teléfono celular y su cartera.

Su esposa y su hija dormían en casa. Como a las 7:00 de la mañana un hermano de Carlos, empleado de la misma pastelería, le llamó a la señora para preguntarle sobre la ausencia del joven de 28 años.

Ella le dijo que se había ido temprano. Al salir de la vivienda Ana se fijó hacia la avenida y vio a la muchedumbre en torno a una persona ensangrentada en el parque.

Se acercó de inmediato, pero los ministeriales le impidieron acercarse. Pudo reconocer a su marido desde lejos, por medio de su uniforme.

Desde ese momento la vida cambió para el ama de casa y para su hija, al quedar destrozado para siempre su hogar, a causa de la acción de unos delincuentes.

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