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Colombia: Fantasma de violencia contra la izquierda amenaza la paz

La guerra sucia en Colombia tiene su principal antecedente entre 1985 y 1994.

Presidente Juan Manuel Santos

Bogotá, 23 Nov (Notimex). - El fantasma de la guerra sucia y el asesinato de líderes de izquierda y activistas de derechos humanos son algunas de las amenazas previo a la firma del nuevo Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La preocupación es tal, que el presidente Juan Manuel Santos presidió esta semana una reunión de seguridad de alto nivel sobre la situación de los líderes sociales y defensores de derechos humanos, que son objeto de violencia por parte de grupos de extrema derecha. El secretariado de las FARC envió una carta abierta al jefe de Estado, en la que denunció el asesinato selectivo de 200 líderes sociales. Entre ellos figuran dirigentes campesinos, comunales y de los movimientos de izquierda Marcha Patriótica y la Unión Patriótica (UP), grupos de extrema derecha asociados de forma directa o indirecta con las FARC. “Hay una persecución sistemática contra líderes de nuestro movimiento. En algunas regiones del país hay señales de reactivación del paramilitarismo”, denunció Marcha Patriótica.

Uno de los grupos que han reivindicado las amenazas de muerte se autodenomina “Las Águilas Negras”, organización de extrema derecha que opera en diferentes regiones de Colombia, y como sus antecesoras son proyectos contrainsurgentes. Pero los opositores a los diálogos de paz también están dentro de los organismos de seguridad del Estado colombiano, como lo demuestra la investigación al detenido hacker, Andrés Sepúlveda, quien hizo espionaje a los negociadores de La Habana, incluso al propio presidente Santos. El congresista del partido de izquierda Polo Democrático Alternativo (PDA), Iván Cepeda, es uno de los defensores de los derechos humanos a quien los grupos de extrema derecha amenazan cada semana.

Cepeda vivió “en carne propia” la guerra sucia hace 30 años, porque fue -en ese escenario de la búsqueda por la paz- que asesinaron a su padre, el congresista de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas. Las últimas amenazas “no son hechos fortuitos ni casuales. Yo creo que aquí hay una tradición de ese tipo de amenazas, en un momento que está avanzando el proceso de paz”, afirmó Cepeda.

Esta época también se caracterizó por el exilio de miles de colombianos que salieron de su país como la única alternativa para proteger la vida y la de sus familiares de las balas de la extrema derecha y de los agentes del Estado, que se opusieron a las negociaciones de paz con la insurgencia.