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Diez años después del terremoto en Haití, hombre intenta reconstruir su vida en silla de ruedas

"Fue el peor día que podría haber existido desde el principio de los tiempos", dijo Joseph, quien ha estado en una silla de ruedas desde entonces. "Todo sucedió en solo 55 segundos".

| Reuters

PUERTO PRÍNCIPE.- El devastador terremoto de Haití hace una década arrasó gran parte de la capital, causó miles de muertes y dejó a aproximadamente 1,5 millones de personas sin hogar.

Una de sus consecuencias a largo plazo es que, según estimaciones, entre 4 mil y 6 mil personas quedaron discapacitadas permanentemente, como Isaac Joseph, de 32 años, quien perdió la movilidad de sus piernas luego de que la casa de su vecino se derrumbara sobre él.

"Fue el peor día que podría haber existido desde el principio de los tiempos", dijo Joseph, quien ha estado en una silla de ruedas desde entonces. "Todo sucedió en solo 55 segundos".

El terremoto de magnitud 7,0 azotó el país más pobre de América el 12 de enero de 2010, destruyendo gran parte de Puerto Príncipe. Las estimaciones del número de muertos varían de 46 mil a más de 300 mil.

"Estábamos acostados en la cama cuando sentimos una vibración. Luego escuchamos a mucha gente gritar... la casa de al lado se cayó sobre la nuestra mientras estábamos en la cama", dijo.

Una pared derrumbada cubrió sus piernas y mantuvo a Joseph atrapado bajo los escombros durante tres días hasta que los rescatistas lo liberaron. Fue llevado al hospital donde los médicos lo atendieron y le dieron la noticia de que estaría paralizado de por vida.

"Es muy, muy difícil, cuando creo que mis piernas estaban funcionando bien y en menos de una hora, estoy confinado a una silla de ruedas de por vida", recordó, mientras trataba de contener las lágrimas.

Después de salir del hospital, fue enviado a vivir en una ciudad de tiendas de campaña con amputados y otras víctimas. Dos años después, las carpas fueron reemplazadas por 400 pequeñas casas prefabricadas de madera.

"Pensamos que algo iba a pasar para nosotros porque se suponía que esto debía ser por dos años. Pero nadie nos ha visitado desde entonces", dijo.

No hay agua potable o un centro de salud cercano, el área no es segura y la casa está en ruinas.

"Si quieres salir a algún lado, es difícil llegar debido a todos los disparos", dijo Joseph.

Cuando las misiones de mantenimiento de Paz de Naciones Unidas se retiraron de Haití después de 15 años en 2017, aumentó el vacío de seguridad.

En un país donde casi el 60% de la población sobrevive con menos de 2,40 dólares por día, Joseph se gana la vida dando clases particulares a los niños del vecindario. Está estudiando derecho y pretende convertirse en un defensor de los haitianos con discapacidades.

A veces, se siente juzgado por su discapacidad

"Cuando tengo que pedir ayuda a personas que no quieren ayudar, es muy difícil aceptarla", dijo.

"Puedes sentir que la persona realmente no quiere ayudarte, pero de todas formas tomas su ayuda".

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