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En la buenas y las malas, viven en familia la pasión por el futbol

La familia De Luna Alanis son fieles seguidores de los Rayados y siempre está presente para apoyar al equipo en el estadio, aunque implique un desembolso de 20 mil pesos por año.

MONTERREY.- Hablar de futbol es hablar de Monterrey, la ciudad que se paraliza en un ambiente de fiesta. Las calles se llenan de aficionados, que sin importar las inclemencias del tiempo, caminan resguardados de policías, pero ya en los estadios, los cánticos y las porras no cesan.

La familia De Luna Alanis es rayada de corazón y sus integrantes, desde la más pequeña a quien le gustaría ser futbolista de profesión, hasta el más grande, conocen la entrega de la pasión que se vive en un recinto repleto de seguidores que viven, lloran y gozan los goles.

"Desde chiquita mis papás me llevaron al estadio y ya ahí fue donde me hice muy rayada", dijo Karen Alejandra.

Brenda Alanís aseguró que pierda o gane el equipo, su familia siempre está presente, pero ¿cuánto les cuesta vivir la pasión por el futbol en el estadio?

“Sí es una inversión fuerte... (cómo le hacen) pues trabajando mucho, digamos que ya tenemos contemplado los gastos tanto de los abonos como de las playeras”, mencionó.

La madre de familia contó que desembolsan hasta 20 mil pesos por año para costear los abonos de ella, su esposo y sus dos pequeñas hijas, sin contar las playeras de la temporada ni los partidos fuera de la ciudad, que tampoco se pierden.

"Más por los sacrificios que uno hace como aficionado que es estar desvelándote, esperando un autobús, esperar a que llegue. De repente la carretera es bien traicionera, a veces como te puede tocar un viaje muy tranquilo que vas y viene, en ocasiones sí nos ha tocado que hay un choque y estamos parados como tres, cuatro horas", mencionó.

Los De Luna Alanis conocen todos los estadios de la República Mexicana, y por si eso fuera poco, el amor por los colores es tan grande que han viajado al otro lado del mundo en apoyo al equipo, países como Haití, Japón y Panamá.

"Uy, pues desde que me acuerdo, la primera vez que fui al estadio yo creo que tendría como unos 4 años, acompañada de mis tíos, que son los que, digamos, me enseñaron el camino", recordó.

El gusto de Brenda nació en el seno familiar, pues su abuelita y su madre siguen al Club desde hace décadas, colores que no cambiarían por nada.

En esta familia, desde la niña más pequeña hasta la abuelita apoyan en las buenas y en las malas, por eso los regiomontanos son considerados la mejor afición de México.

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