Accidente Línea 12 del Metro. Tragedia en el Metro… ¿quién la paga? Pasar al contenido principal
+
Próximos 5 días
Pronóstico en video

Tragedia en el Metro… ¿quién la paga?

Columna de Óscar Cedillo.

Tragedia en el Metro… ¿quién la paga?
| ESPECIAL

CIUDAD DE MÉXICO.- La investigación sobre lo que ocurrió en la Línea 12 y provocó la muerte de 26 personas hasta el momento se definirá en una de dos conclusiones: construcción o mantenimiento. Y la clave será el resultado del dictamen que determinará las causas del derrumbe del Metro y, por consiguiente, el o los responsables. Naturalmente, eso va a provocar un segundo descarrilamiento de trenes rumbo a las elecciones presidenciales de 2024.

Si fue un error en la construcción, planeación y malos materiales, será contra Marcelo Ebrard y su eterno alfil, entonces secretario de Finanzas y actual dirigente nacional de Morena, Mario Delgado.

Si lo que provocó la tragedia fue un error de mantenimiento por los recortes presupuestales de la 4T, la cuenta a pagar será para Claudia Sheinbaum y su indefendible “solo soy la directora del Metro” Florencia Serranía, quien declaró que la Línea 12 fue revisada en 2019 (¡… hace año y medio! ¡autogol!) y que no se encontró nada mal ni irregular en su operación, por lo que no había alertas de riesgo.

Ha trascendido que en Palacio Nacional hay algo más que preocupación y molestia… y que fueron mandados a llamar los dos presidenciables, en tanto que al final la afectación política va directa contra el proyecto 2024 de la 4T. Y que no descartan encontrar un tercer culpable para darse oxigeno; el personaje en la ecuación podría ser Miguel Ángel Mancera.

De acuerdo con declaraciones de los últimos días por ingenieros civiles, arquitectos y especialistas, lo sucedido es consecuencia de una cadena de errores que se dieron desde el inicio: fue construida en una zona altamente fangosa por la condición lacustre de Xochimilco y Chalco; lo intrincado para seguir líneas rectas como lo marcan las especificaciones internacionales; los materiales y construcción no fueron los adecuados —aun así se aferraron a realizar la obra—, y finalmente, la falta de seguimiento, mantenimiento y observación de la línea.

Todo sumó a la tragedia más grande en la historia del Metro de Ciudad de México. Negligente tragedia, que no accidente. Cuanto menos ‘incidente’, como lo refieren las voces oficiales.

Palabras clave

Ingenieros de la UNAM aprobaron con un documento la viabilidad para realizar la obra. La institución puede salir manchada, salvo que demuestren que su aval fue para algo distinto. Que se alteró en el camino. Y que nadie lo detuvo.

ard