Hacen fila desde antes de la 6 de la mañana para comprar cerveza; no les venden el producto Pasar al contenido principal
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Hacen fila desde antes de la 6 de la mañana para comprar cerveza; no les venden el producto

Hombres y mujeres se encontraban en el lugar esperando encontrar el líquido que ha escaseado en los últimos días.

ESPECIAL.- Con 19 grados de temperatura, sin tener que ir al trabajo, ni llevar niños a la escuela, para muchos, este martes parecía el día perfecto para la cacería de cerveza en Saltillo. Ese deporte que se ha convertido en el favorito en las últimas semanas, correr hasta donde hay, y esperar por el ansiado líquido. Tan bueno era el día, que cuando el sol se asomó desde el oriente a las 6:54 de la mañana, más de una persona ya estaba iniciando la fila de un negocio, ubicado en la zona centro.

Desde ayer se corrió la voz, por ello, muy temprano llegaron. Hombres y mujeres, de todas las edades, solos y en pareja, y algunos hasta con niños. En la fila todo era felicidad, ya que la cerveza ha estado escaseando, y en el mercado clandestino, donde sí hay, se incrementaron los precios ante la alta demanda. Mientras esperaban, platicaban, compartiendo experiencias anteriores de venta en expendios donde apenas y habían alcanzado, y de cómo le habían hecho para aguantar en esta cuarentena.

Algunos de los conductores que circulaban por la vialidad, le gritaban al paso, que ojalá así fueran para ir al trabajo o a comprar el mandado. Pero no les importaba, estaban en la fila, y en unas horas tendrían cerveza.

Los minutos pasaron y el ánimo seguía entre los clientes. Unos se encontraban sentados en los cartones de cerveza, aguardando la hora mágica, mientras que otros, colocaron los cartones como manera de guardar. No faltó el que andaba muy contento y recorría la fila una y otra vez, haciéndose el gracioso. Todo era risas y mirar al reloj, viendo como cada minuto que pasaba, lo acercaba más al tesoro prometido.

A las diez de la mañana, hora fatídica, salió uno de los trabajadores del negocio. A su paso, iba regando la mala noticia entre los clientes. Hoy no se va a vender cerveza. Hoy no se va a vender cerveza. Hoy no se va a vender cerveza.

Las personas se le quedaban viendo, algunos pensando que era broma, otros reaccionando ante el anuncio y unos pocos repetían la información para sí mismos.

El trabajador regresó a la bodega y la imagen de la cortina cerrándose vino a confirmar todo. El sueño acabó. Luego de varios minutos, comenzaron a retirarse, algunos molestos, otros tristes, y unos pocos con buen humor. Pero todos preparados, para sea cual sea el destino al que los llevará la nueva edición de la cacería de la cerveza.

dezr