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El mundo perfecto; un fin de semana que dure tres días

Microsoft Japón ha probado con éxito la jornada laboral de cuatro días en una semana. Propuesta similar que utiliza Más País en su programa electoral, pero ¿qué tan viable y apta para todos resultaría?

La empresa Microsoft Japó ha implementado con gran éxito un nuevo horario laboral, el cual consiste en cuatro días trabajado con un fin de semana que dure tres días. Como resultado se obtuvo un aumento de productividad de un 39,99% respecto al mismo mes del año anterior. Los empleado se encuentran más felices y se presentó una reducción del gasto eléctrico de un 23,1% en las oficinas.

Aún lejos de la predicción del economista John Maynard Keynes que es inevitable citar en estos casos, que en 1930 auguraba para 2030 jornadas de 15 horas a la semana precisamente gracias a los avances tecnológicos, José María Fernández-Crehuet, doctor internacional de Economía y Empresa de la Universidad Politécnica de Madrid, afirma que “si vemos la trayectoria en nuestro país (y la de nuestro entorno), la tendencia es a buscar fórmulas para acortar la jornada laboral. Ya no todo el mundo trabaja los viernes por la tarde o los sábados. Aunque la paradoja es que por otra parte se han creado empleos para personas que solo trabajan los fines de semana porque la sociedad demanda servicios de lunes a domingo”. Según apunta Fernández-Crehuet a S Moda, “ha habido intentos mediante ley de disminuir las jornadas, como en el caso que Francia [desde el año 2000 el país tiene jornadas de 35 horas semanas, aunque según señala The Economist, en 2018 la media de horas trabajadas era de 38,9 horas]. Llevamos tiempo probando cosas distintas”.

La idea de generalizar dicha jornada laboral emociona irremediablemente a los trabajadores que viven en una jornada precaria de autoexplotación y escasas oportunidades laborales.

Los millennials son la generación más conflictuada con permanecer más de 90 horas semanales en la oficina. Esperan crear el work-life balance adecuado, y es que actualmente presentan un compromiso menor con sus empresas que en el pasado.

Se espera crear una racionalización de horarios y flexibilidad pactada entre empresa y trabajador. Es importante que la conciliación permita configurar la semana y la jornada laborar a conveniencia de las dos partes. Y ante esto se impone la ideología de que estamos en un país con falta de trabajo. Hay que crear empleo.