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Virus mortal se propaga y amenaza a mamíferos marinos por derretimiento del Ártico

Con el agravamiento del cambio climático, científicos temen que el virus aparezca en la costa oeste de Estados Unidos.

Foto: Sputnik Mundo

“No comprendíamos cómo había acabado un virus del Atlántico en estas nutrias marinas. No es una especie que se extienda tan ampliamente”, afirma Tracey Goldstein, científica de la Universidad de California Davis, luego de que en 2004 diagnosticaron Phocine distemper virus (PDV) a las nutrias marinas de Alaska. Este patógeno, que incluye virus como el sarampión, solo se había diagnosticado en Europa y la costa este de Norteamérica.

Tras 15 años de investigación, Goldstein y su grupo de trabajo observaron repuntes del PDV y correspondían con descensos del hielo ártico. Es probable que las nutrias infectadas se desplazaran al oeste en busca de nuevos territorios y, en consecuencia, el virus se ha manifestado. Los resultados del estudio, publicados en la Scientific Reports, ponen sobre la mesa nuevamente las duras consecuencias del cambio climático y las nuevas rutas de propagación de enfermedades.

El PDV se detectó por primera vez en 1988 en el norte de Europa y se estima murieron 18,000 focas. En 2002 se produjo un brote similar, pero no está claro dónde se originó el virus. Algunas investigaciones apuntan que su procedencia estaría en el Ártico, pero siguen encontrando variaciones del distemper en decenas de animales. Incluso, veterinarios vacunan con regularidad a los perros contra la versión canina de la enfermedad, el moquillo.

Al igual que en perros, las focas presentan dificultad para respirar, secreción nasal y ocular, fiebre, y en mamíferos marinos, problemas para nadar. También se conoce que su medio de propagación es a través del contacto directo o si un animal entra en contacto directo con excrementos infectados.

Foto: Especial

“Se ha demostrado que el virus se propaga con bastante facilidad entre mamíferos marinos”, afirma Shawn Johnson, vicepresidente de medicina veterinaria del Centro de Mamíferos Marinos de Sausalito, California.

La banquisa abre nuevas rutas migratorias para los mamíferos marinos, facilitando su traslado del Atlántico al Pacífico. Goldstein afirma que el estrés por buscar comida lejos de su ecosistema, les genera debilidad en el sistema inmunológico, siendo blanco fácil para la enfermedad.

“Recorren más distancia para buscar alimento. Esto afecta a la salud en general y son más susceptibles a las enfermedades”, señala. Johnson considera que la enfermedad podría multiplicarse y propagarse más en estos tiempos: “El Ártico podría ser un hervidero para la transmisión de enfermedades”.

Los científicos afirman que es posible vacunar a algunos mamíferos marinos contra el PDV, pero no es tarea fácil hacerlo en una escala tan grande. Las focas monje en Hawái son vacunadas con regularidad, sin embargo, solo quedan unos 1400 ejemplares de esa especia y si la enfermedad migra hacia el sur, el impacto potencial podría preocupar a los conservacionistas.

Goldstein considera que aún hay mucha incertidumbre sobre la enfermedad y su comportamiento. La evolución dependerá del cambio climático y el reducimiento del Ártico. Johnson explica que otras enfermedades siguen aumentando en consecuencia del cambio climático y manda un llamado a las autoridades para tomar medidas severas. “Debemos permanecer alerta y tener los ojos abiertos”, afirma Johnson. “Podrían producirse cambios significativos en las enfermedades que se propagan”, concluyó.

Foto: National Geographic